Una de las mayores virtudes de este Toca Race Driver 3 es la cantidad de modos de juego disponibles. Tal y como se acaba de comentar, existen otros dos modos de juego aparte del principal. En Modos de simulación el jugador tendrá la oportunidad de entrenar en una enconada lucha contra el crono, de configurar a su albedrío las carreras para uno o varios jugadores u optar por que estas competiciones multijugador se realicen a través del modo interconexión o del servicio Xbox Live, del que por cierto poco o nada se puede apuntar en este análisis puesto que ha sido realizado con una beta de prensa que Codemasters tuvo a bien enviar a la redacción de VicioJuegos.com. Más información acerca de este importante modo de juego estará disponible en el análisis de la versión comercial que será publicado en los próximos días.
En cuanto al modo Carrera Profesional, una de las mayores novedades de esta entrega respecto a la anterior, decir que cuenta con un total de 177 pruebas o copas, divididas en las siguientes categorías: Classics, GT, Oval, Touring Car, Off Road, Open Wheel, TSM y Honda. Esta última a modo de homenaje a la escudería nipona que tiene una amplia presencia en todo el juego.
Todo lo anterior valdría de poco si al llegar al apartado jugable el título no diese la talla. Afortunadamente esto no ocurre, de hecho es precisamente lo contrario, siendo este apartado uno de los bastiones principales no sólo de esta entrega sino de toda la saga. Codemasters ha destacado siempre por un esmerado y trabajado control que se ha puesto de manifiesto tanto en la saga Toca como en los Colin McRae. Se parte de la premisa de unos coches que se muestran pesados, tanto en las superficies de asfalto como en las de grava o tierra, lejos de otros juegos en los que el coche parece ir dando botes por los caminos no asfaltados. Esto se traduce en una excelente solidez a la hora de conducirlos que los hace muy manejables, permitiéndose, eso sí, ciertos matices en algunas categorías donde la propia aerodinámica o fisonomía del coche juega en contra de un preciso control que puede hacerse cuesta arriba a más de uno. En todo caso se trata de casos aislados y que en ningún momento empañan este buen hacer.
Esto no quiere decir, ni mucho menos, que el control no vaya a ser exigente y realista, simplemente es una herramienta a la que se puede sacar mucho partido siempre y cuando el jugador ponga de su parte. Este realismo se respirará en muchos de los acontecimientos que pueden sucederse a lo largo de la carrera. Por un lado están las penalizaciones, que tratarán de evitar que el jugador opte por el recurso fácil de recortar en algunas curvas, saliéndose del trazado para tomar cierta ventaja o hacer una trazada más cómoda, o de adelantar a los rivales aprovechándose de la bandera amarilla, que será mostrada cuando haya algún accidente en el circuito.
Por otro está el conocido tema de las averías, que no tardarán en aparecer si en vez de correr por la pista, maltratamos el vehículo corriendo por la parte exterior, colisionamos indiscriminadamente contra coches rivales o, utilizamos muros y protecciones como sistema de frenada. Hay que tener mucho ojo con la forma de conducir porque en algunas categorías de vehículos sensibles -los clásicos por ejemplo- un solo golpe contra otro coche o protección puede dejarnos fuera de carrera. Como puede apreciarse, Codemasters ha puesto todo de su parte para que las carreras sean lo más parecidas a la realidad, haciendo que los jugadores más proclives a usar argucias se lo piensen dos veces antes de hacerlas.