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Cabe la posibilidad de utilizar el headset para dar instrucciones de voz al escuadrón (sustituyendo así a la pulsación de botones destinados a ese cometido), como ya ocurriese en otros títulos de la propia Ubisoft como EndWar o Rainbow Six. Las órdenes a nuestros dos compañeros de vuelo se resumen básicamente en atacar o cubrirnos. Siempre que vuelen junto a nosotros lo harán en formación finger tip (en flecha), en la que la situación de los aeroplanos imita la posición que tendrían las falanges de los dedos de la mano derecha extendida con la palma hacia abajo. Respecto al líder, el número dos ocupa una posición de ala izquierda, mientras que el número tres queda posicionado a su derecha. Puede parecer una tontería, pero muchos jugadores echarán de menos no poder elegir entre alinearse en pescadilla, en línea o en ala, aunque sólo sea por placer.
El título de Ubisoft cuenta en su haber con aproximadamente unos 50 aviones que se irán desbloqueando a medida que vayamos ascendiendo de rango (existen 40 disponibles) tras ganar experiencia en cada misión. Entre ellos podemos distinguir el F-14A Tomcat, el F-15E Strike Eagle, el F-22 Raptor, el FA-18E SuperHornet, el Mig-25 Foxbat o el MIRAGE 2000 C. Cada aeronave tiene una velocidad, blindaje, y manejo propios que quedan bien diferenciados a la hora de ponernos a los mandos de uno u otro. Además del modelo de avión, el jugador puede elegir el aspecto exterior (distintos tipos de de camuflaje), así como el armamento que va a equipar.
Quizás dicho modo no sea recordado de por vida por el jugador, pero lo que sí es cierto es que este combinado de acción seguramente le mantendrá enfrascado delante del televisor durante un buen número de horas, que al fin y al cabo es el principal cometido de un videojuego, entretener.
En definitiva, el modo principal de juego es interesante desde el punto de vista argumental, además de mezclar diversión (en dosis comedidas) con ciertos minutos de hastío en su faceta jugable. Diez horas de conflicto te esperan. No obstante, para subsanar su error, Ubisoft ha apostado por implementar un modo cooperativo (hasta cuatro jugadores de manera simultánea), que siempre es de buen recibo y que supone un añadido de interés en su faceta jugable online.
Mientras que el modo cooperativo es una buena excusa para practicar junto a nuestro amigos las acrobacias y técnicas de deriva como son el snap roll, el drag and bag o el rope a dope, el modo competitivo a través del sistema de juego online (PSNetwork o Xbox Live) se resume única y exclusivamente a la modalidad "Duelo a muerte por equipos", en la que dos bandos se enfrentan entre sí, sin más finalidad que la de derribarse.
Apartado técnico
Tras contemplar curiosamente durante todo este tiempo los artworks que se iban presentando desde la compañía, esperábamos toparnos con un juego que sin alcanzar el tope en lo referente al nivel técnico, si nos dejase boquiabiertos con algunos detalles gráficos. El resultado de la versión final nos ha dejado un poco fríos, ya que no alcanza en ningún caso lo mostrado con anterioridad. Incomprensiblemente H.A.W.X está lleno de claroscuros que dejan al descubierto más carencias que otra cosa. No nos encontramos ante un apartado gráfico malo, pero no pasa de correcto para los tiempos que corren.
La recreación de los distintos escenarios cuando sobrevolamos estos a gran altura es bastante fotorrealista, pero cuando disminuimos en altitud comprobamos que no es oro todo lo que reduce y que los juegos de aviación encuentran verdaderos problemas a la hora de adaptar el vuelo a rasante a través de las distintas construcciones. Uno anhela los tiempos y persecuciones en los que se batía en duelo esquivando la munición enemiga entre los edificios de Crimson Skies: High Road to Revenge, una verdadera joya de la aviación arcade.
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