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El desarrollo del juego se debería calificar como mínimo de absorbente. Manejar a Lara Croft es más que pulsar botones delante del monitor, es sentirse dentro del juego. Quizá sea la genial ambientación que han plasmado en cada decorado, en cada sala o escenario, pero pocas veces un desarrollo que a simple vista se resume en saltar, disparar, nadar y pulsar interruptores nos enganchará tanto como lo consigue hacer esta entrega. No es de extrañar, por otra parte, pues es fiel al original cuya genialidad está más que contrastada. Cada escenario es como un puzzle, y hay que avanzar para pasar al siguiente. Para hacerlo, hay que resolver una sucesión de eventos que nos dará la combinación adecuada para seguir adelante. Lara sabe saltar muy bien, y hará buen uso de dicha habilidad en casi el 90% de la aventura, no hay saliente o barra que se le resista a nuestra heroína. Además, las estancias están llenas de interruptores, cuerdas colgantes, pasadizos secretos, pedestales sagrados, y en resumen, el sueño de cualquier aventurero. Atascarse estará a la orden del día, y es que se nota cuándo un juego es calcado en desarrollo a otro juego de hace ya once años, pues hoy en día no es habitual esta complejidad. La mayor virtud de esta dificultad es el uso del ingenio humano para resolver los puzzles que se nos presenten, que por otra parte en numerosas ocasiones tienen más un camino que seguir. Cuando uno supera un área excesivamente complicada, la satisfacción interior compensa todo el sufrimiento pasado, y nos deja aun con más ganas de pasar al siguiente.
La estructura de los escenarios no será el único enemigo de nuestra heroína, dinosaurios, perros, osos e incluso humanos forman una fauna hostil que no dudará en ponerse en nuestro camino. Las novedades de esta entrega afectan también a los combates, dándoles más dinamismo. Por un lado, en los combates normales podemos hacer uso parcial del famoso tiempo bala siempre que se nos permita, en el cual Lara puede esquivar con su agilidad habitual en el último momento a un enemigo y pegarle un disparo mortal si apretamos el botón en el momento adecuado. Por otro lado, las escenas de vídeo de acción (es decir, la mayoría de ellas) traen una novedad que ya pudimos ver en Tomb Raider Legend, y es el uso de "Quick Time Events" o eventos de decisión rápida, en los que deberemos pulsar el botón adecuado sin equivocarnos dentro de un límite de tiempo de un par de segundos para poder avanzar la escena y que Lara no acabe criando malvas. Este tipo de jugabilidad se incluyó por primera vez en el juego Shenmue de Dreamcast, y fue excepcionalmente implementado también por Resident Evil 4.
¿Cómo un desarrollo así de simple puede convertirse en algo tan efectivo? Hay quien adjudica parte del mérito al carisma de Lara, admitiendo incluso que el jugador se siente identificado con ella. Otros aman la sensación de soledad, otros degustan usar su ingenio para avanzar, otros lo atribuyen a un hechizo de magia negra... en cualquier caso, todos coinciden en que la fórmula que hace de TRA una digna revisión del original es su enorme capacidad de captar al jugador para seguir adelante, ¿quién dijo que la adicción era mala? TRA estimulará todos tus sentidos y para ellos no se valdrá sólo de su absorbente desarrollo, a su merced están una serie de apartados técnicos que ponen la guinda a este ya delicioso pastel. Sigan leyendo...
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