Análisis
Un lifting para Lara Croft
El remake del Tomb Raider original es, con mucho, el mejor título de una saga que renació de las cenizas gracias a los chicos de Crystal Dynamics, quienes han hecho un remake a la altura del clásico.
Por CptMisson
| Publicado el día 20/12/2007 11:23
La característica primordial de un videojuego es la interacción; mientras más rica, inmersiva y variada sea ésta, mejor. Todos los elementos de un videojuego deben confluir en tal jugabilidad o éste fracasará en sus objetivos, al menos en teoría. Claro que una cosa es la teoría y otra muy distinta el mercado. Por lo general, vale más un pantallazo que mil partidas, de ahí que a menudo el peso en el apartado gráfico y el marketing descompensen todo lo demás. Con este Tomb Raider: Anniversary para Xbox 360, nos encontramos en el polo opuesto de esta situación: tenemos un magnífico juego cuyos pantallazos, sin embargo, no lucen tan espectaculares como los de los grandes estrenos navideños. Sería un error colosal pensar que, sólo por eso, este juego no está a la altura de una 360 y no merece la pena ser jugado.
Por lo pronto, y ahí están las imágenes que respaldan el artículo, los gráficos no desmerecen en absoluto en cuanto a calidad. Cierto que no es todo lo que puede dar de sí una Xbox 360, pero tan cierto es esto como que no todo son texturas y polígonos en pantalla. Los escenarios son espectaculares en cuanto a diseño: cada cueva, cada ruina, cada catacumba, retrata con mimo una civilización agostada por la Historia y nos invita a descubrir sus secretos, logrando una experiencia única, digna del mejor Tomb Raider, aunando la belleza visual con un trazado irregular lleno de salientes, grietas, postes, palancas... toda la panoplia plataformera que es marca indiscutible de la casa, combinada a su vez con los consabidos puzles, todo ello servido en bandeja de plata para el jugador actual. Una gozada.
Si hubiera que definir con una sola palabra el esfuerzo y el buen gusto con el que Crystal Dynamics está revalorizando Tomb Raider, ésta sería "perspectiva". Efectivamente, desde la primera pantalla, uno es consciente de la profunda renovación del clásico que se ha llevado a cabo, así como del respeto con el que se ha hecho, señas inequívocas de que en Crystal Dynamics saben lo que se hacen y a dónde quieren llegar. La maravillosa cohesión de todos los elementos de Tomb Raider: Anniversary son un buen ejemplo de ello.
Y es que no sólo los escenarios han cambiado, Lara también lo ha hecho. Por lo pronto, su manejo ha mejorado, siguiendo la estela marcada por Tomb Raider Legend -gancho incluido-, siendo más fluido y preciso, e incorporando una buena oferta de movimientos posibles, lo que hace más inmersiva su interacción con el entorno, gracias a detalles como tener que pulsar "Y" para no desequilibrarnos o desprendernos de un saliente, etc... Una gama de posibilidades que ya estaban en Legend y que ahora se confirman como el nuevo estándar de la renacida saga (al fin y al cabo, es el mismo motor gráfico)
Luego, una vez planteadas todas las opciones que la nueva Lara puede acometer, los escenarios y entornos se han construido en torno a ella, explotando todas las posibilidades del personaje, motivo por el cual todos ellos han sido revisitados no sólo con la intención de implementar su categoría tecnológica (más polígonos, mejores texturas), sino sobre todo para disparar la jugable. Y es que en Tomb Raider: Anniversary, al igual que en Legend, quedan atrás aquellos Tomb Raider de diseños excesivamente geométricos, cúbicos. Ahora nos encontramos con selvas tupidas, templos carcomidos por el abandono y la maleza, catacumbas polvorientas e intrincados laberintos. El trazado ruinoso y desigual de cada nivel, unido a la cantidad de ambientaciones distintas, provoca a menudo la asfixiante desazón de quien está perdido sin remisión y sabe que gritar no le valdrá de nada. En Crystal Dynamics no sólo han diseñado niveles, también han diseñado esa soledad, dejando que los escenarios hablen por sí mismos de ella.