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El repertorio de defectos técnicos incluye también un clipping acusadísimo, el hecho de que Lara no se comporte como deba en situaciones como caminar contra la pared por estrechas plataformas, una notable caída de la tasa de animaciones por segundo en ciertas estancias más abiertas y una menor agilidad y fluidez que han llevado a eliminar la posibilidad de que Lara corra a más velocidad por los escenarios. Es que hasta incluso han eliminado la serie de piruetas de nuestra heroína, más un recurso estético que otra cosa, pero un nuevo recorte que no acabamos de entender.
La calidad de las cinemáticas del juego es de lo mejorcito del título, aunque encontremos errores como que se repitan acciones que ya habíamos realizado, por ejemplo en el nivel del Mediterráneo Lara vuelve a subirse a su barca tras escapar del templo submarino aunque ya nos hayamos subido manualmente nosotros. Los diálogos mediante el portátil con Zip y compañía se han visto reducidos a una imagen estática de dudosa calidad. En definitiva, el apartado gráfico que en un primer momento agrada con su formato panorámico y escaneo progresivo, con una buena resolución y un modelado decente de Lara, se ve empañado por una colección de defectos exageradamente amplia, que demuestran que el testeo no ha sido todo lo intensivo que debería.
De esta forma el excelente trabajo de diseño artístico pierde bastante prestancia en este traslado, con entornos recortados y panorámicas de una belleza menor, que no ofrecen en ningún momento la magia de iluminación y materiales que podemos encontrar en PC, Xbox 360 o PlayStation 3. Sin ir más lejos, el exotismo de las aguas de Tailandia, la magia al descubrir las primeras ruinas protonórdicas o el sobrecogimiento que encontramos en la isla del norte de Europa se han perdido. Era algo con lo que contábamos y por lo tanto no se trata de la carencia más grave del juego.
Encontrar bugs y defectos en los apartados sonoros nos parece algo imperdonable. Desde secuencias donde el silencio resulta extraño ante acciones que deberían generar algún tipo de estruendo, melodías que escapan al control de la máquina y suenan fuera de lugar, incluso sobre la composición que realmente debería tener protagonismo, hasta los desagradables sonidos emitidos a través del altavoz del mando de Wii o los pobres efectos de explosiones o rugidos como el del Kraken. El doblaje es el mismo del original y por lo tanto dispone de un buen nivel, así como también las composiciones que conforman la banda sonora del título. Como ya mencionamos en el análisis de Xbox 360, pese a la amplitud de las composiciones, carecemos de un tema principal de peso que le otorgue más brillo a la aventura. Se ha optado por un enfoque más épico, con temas corales y hasta cierto punto más oscuro y melodramático. La trama pretende mostrarnos ciertos compases de enorme dramatismo que ya en Xbox 360 no acababan de cuajar mediante las interpretaciones de la Lara virtual o mediante el diseño de algunas cinemáticas, por lo que podéis suponer correctamente que la cosa en Wii resulta aún peor.
La IA de los enemigos nunca ha sido el fuerte de la serie. En las versiones de nueva generación de Underworld, Crystal Dynamics ha puesto un mayor esfuerzo por tratar de ofrecernos retos algo más desafiantes. Esto se ha perdido en Wii con enemigos que en muchas ocasiones parecerán dummies y que acaban por dilapidar la pobre experiencia de combate de esta conversión a Wii.
Concluyendo el análisis debemos decir que aún tratando de abstraernos de los fallos técnicos y jugables de esta conversión y aún teniendo en mente las insalvables diferencias técnicas, resulta complicado comprender la línea maestra que ha dirigido este port. Encontramos satisfacción, aunque aligerada, al explorar los entornos distintivos, el argumento puede atrapar, aunque sea previsible y ciertos elementos no se hayan resuelto nada bien, pero a final de cuentas lo que nos llevamos de este juego es que el plato tenía mucho arroz para tan poco pollo.
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