Análisis
Tan sólo busco la verdad
Crystal Dynamics introduce por fin a Lara en la nueva generación mediante un desarrollo destinado a sus fans.
Por satsuinohadou
| Publicado el día 25/11/2008 16:18
Sin destriparos más que lo estrictamente imprescindible vamos a tratar de resumir el arranque de Underworld, así como a enjuiciar si el argumento del título y la resolución de todos sus enigmas cumple con las expectativas.
Los usuarios que hayáis completado Tomb Raider: Legend sabréis que Lara debe adentrarse en el mismísimo inframundo para tratar de localizar a su madre. En la secuencia de introducción del primer Tomb Raider diseñado por Crystal Dynamics comprobábamos como la jovencísima Lara y su madre sufrían un accidente de aviación. Además de todo el peligro de supervivencia en un entorno hostil, la curiosidad infinita de Lara provocará un incidente en una especie de antiquísimo portal interdimensional que concluirá con la desaparición de Amelia Croft. Este desafortunado incidente marcará tanto a Richard Croft, quien se embarcará en una increíble aventura para localizar el paradero de su esposa, como a la joven Lara.
Pese a la desahogada situación económica, Lara no disfrutará de una vida precisamente tranquila. Si la pérdida de su madre resultó traumática, quedar totalmente huérfana y no poder obtener respuestas a las miles de preguntas que asaltan su mente determinará que resulte imposible mirar hacia el frente sin pensar en el pasado. Mientras que la resolución de la muerte de Richard Croft se narró en el primer largometraje de la serie, el misterio relativo a Amelia protagoniza Legend y Underworld, conformando dos juegos que poseen un mismo hilo argumental que entronca con los orígenes de la serie, con algunos retornos bastante interesantes.
A lo largo de Underworld iremos descubriendo nexos de unión entre los diferentes mitos del inframundo de las culturas maya, hindú o nórdica, mientras seguimos los pasos de nuestro padre y las informaciones del profesor Peter Eddington. La reaparición de algún emblemático enemigo, el creciente misterio relativo a los diferentes mundos inferiores de la mitología nórdica, la irrupción de figuras como Thor, Jormundganger, Xibalba o Patala, el séptimo infierno de la tradición hindú, consiguen mantener vivo el interés acerca de un objetivo de dimensiones épicas.
Tomb Raider: Underworld comienza de un modo bastante cinematográfico, jugando con los tiempos de narración para incrementar el suspense e introduciendo cambios de localizaciones, momentos dramáticos y giros argumentales interesantes. El motor de nueva generación permite un estilo de narración visual implícito bastante espectacular, aunque debemos decir que las actuaciones de Lara a través de sus animaciones faciales puedan no resultar del todo convincentes.
Con un conjunto de instrumentos de enorme potencial entendemos que se han desaprovechado tanto jugablemente como a nivel argumental a varios personajes. La resolución de toda la trama carece del impacto necesario y finalmente vemos cómo el juego pierde fuelle a nivel argumental, quedando reducido su mayor potencial a los aspectos meramente jugables. Pese a los esfuerzos de documentación mitológica, que tratamos en mayor profundidad en el reportaje de Underworld, pese a los cuidados aspectos artísticos de escenarios y personajes, finalmente la trama de esta nueva entrega llega a decepcionar ligeramente, dado su carácter predecible y la falta de ambición en algunos momentos culminantes.
Para aquellos que no hayan jugado a Legend debemos resaltar que disponemos de un escueto resumen en forma de vídeo que permite hilvanar perfectamente con la trama de Underworld, por lo que no se hace estrictamente necesario el haber disfrutado de la resurrección de la serie, tras el despropósito de Core Design llamado El ángel de la oscuridad.
Pasemos a hablar de los aspectos jugables del título.