Análisis
Una condesa en el inframundo
Crystal Dynamics concluye la trama argumental iniciada en Legend e introduce a Lara en una nueva generación técnica y jugable
Por satsuinohadou
| Publicado el día 13/12/2008 11:34
Tras su estreno en Xbox 360 y PlayStation, con un mínimo retraso, Lara Croft nos presenta su última aventura en compatibles PC. Como ya todos sabéis, este título es una secuela directa de Tomb Raider: Legend y continúa la trama justo unos días después del espectacular desenlace del primer Tomb Raider programado por Crystal Dynamics. Tras la desaparición de la condesa de Abbingdon en un desafortunado accidente en el Tíbet, fruto de la mala suerte y la curiosidad de la pequeña Lara, nuestra querida heroína vuelve a encontrarse de bruces con el pasado al cruzarse con Amanda Evertt. Tras una serie de averiguaciones relacionadas con el mito de Excalibur y su sorprendente aparición en lugares del globo de lo más diverso, Lara recibe la revelación de que madre está en Avalon, el mítico inframundo de leyenda.
Lara revisará las investigaciones de su padre y del profesor Eddington para localizar la verdad detrás de este mundo de leyenda. Sus pesquisas la dirigirán a una isla perdida del mediterráneo donde comienza la acción en Tomb Raider: Underworld. Tras un arranque bastante atípico, ya que el tutorial que recorre la mansión Croft no nos otorga libertad para explorarla como en anteriores entregas sino que nos muestra el hogar de Lara viniéndose abajo tras un incendio, Lara se sumergirá en el fondo del mar para explorar las ruinas que deben conducir al inframundo. De esta forma se nos sorprende doblemente mediante unas sensaciones distintivas que nos descolocan de inicio. Pronto Lara descubrirá el enlace entre el templete sumergido y las ruinas de la cultura protonórdica que conducen al Niflheim y al guantelete de Thor. Toda su investigación parece estar relacionada con diversos enlaces de culturas tan dispares como la maya, nórdica o hindú y las leyendas nórdicas acerca de Thor, su martillo, Odín y el peligro del Ragnarok o cataclismo que conducirá a la muerte incluso a los dioses.
La señorita Croft se cruzará en esta aventura con viejos conocidos y deberá escoger entre descubrir la verdad y poner en peligro incluso al mundo entero o dar carpetazo a su pasado sin descubrir la suerte que corrió su madre. Crystal Dynamics, con la colaboración de Toby Gard, ha vuelto a incidir en la intrigante idea de la relación de eventos mitológicos de culturas separadas por miles de kilómetros, además de retomar de forma muy inteligente personajes y hechos de las primeras entregas de la serie. No queremos destriparos más, pero Lara se verá envuelta en una trama que comienza de forma muy cinematográfica, incluso jugando con los tiempos de narración, pero que desgraciadamente va perdiendo fuelle en los compases decisivos. El título no ofrece un cierre especialmente acertado en materia de actuaciones, dramatismo e incluso espectacularidad, además de perder una oportunidad de oro para aprovechar de forma jugable a ciertos personajes y situaciones.
Con este Tomb Raider de nueva generación, Crystal Dynamics nos ofrece una serie de novedades en materia de diseño de escenarios y habilidades que buscan lograr unos entornos más desafiantes, de mayor tamaño, con componentes más orgánicos y con unos retos y elementos más interactivos. La idea es bien sencilla, lejos de ofrecer unos escenarios lineales en los que resulte tremendamente sencillo localizar los caminos a seguir, que incluso resulten demasiado evidentes a nivel visual, los diseñadores han conformado unos entornos de enorme tamaño que forman en si mismos unos grandísimos puzles divididos en diferentes etapas. Se incrementan las opciones o rutas para explorar los niveles e incluso se facilita progresar sin estar limitados completamente a un orden prefijado. Lara se beneficia de las mejoras tecnológicas para poder interactuar de formas muy diversas en la aventura, tanto frente a enemigos a los que podrá patear, saltar, esquivar o disparar, como en lo referente a las secuencias de exploración. Nuestra heroína siempre ha destacado por su increíble agilidad y en esta nueva aventura demostrará como puede trepar, descolgarse, caminar colgada de sus manos, rebotar contra muros, salvar enormes barrancos mediante su gancho, escalar por pequeños salientes rocosos, encaramarse a postes o mástiles o subir por columnas entre otras acciones.
Lara dispone de unas animaciones más cuidadas, que demuestran su inhumana agilidad, coordinación e incluso velocidad. Como suele ser habitual en la serie la principal fuente de diversión la encontramos a la hora de explorar minuciosamente los entornos para localizar el siguiente hito en nuestro camino, buscar la solución a los acertijos o encontrar las reliquias y tesoros que se esconden en cada minúsculo recoveco.
Estas mejoras técnicas que mencionamos están enfocadas a afectar directamente a la jugabilidad transformando la acción y haciéndola más fluida, dinámica e interactiva. Incluso la inclusión de vehículos como la moto queda más cohesionada que en anteriores entregas y no ofrece una gran ruptura jugable. Respecto a anteriores entregas de la serie como Legend o Anniversary, apreciamos un salto importante en materia de fluidez y velocidad, además de que la propia Lara disponga de más movimientos como los ataques cuerpo a cuerpo, los golpes de pierna para destruir pequeñas vasijas, el transporte de elementos móviles que servirán para activar mecanismos o simplemente para encaramarnos a ciertos salientes.
Pese al impacto que consiguió Uncharted en PlayStation 3, Crystal Dynamics no ha querido modificar la receta mágica de la serie emblemática de Eidos Interactive y aún disponiendo de novedades en combate como los golpes cuerpo a cuerpo, la posibilidad de disparar colgada, apuntar a dos blancos o la modificación de las acciones de adrenalina, ni el atractivo de estas porciones jugables ni su cuantía serán dignos de mención. Tomb Raider siempre destaca por cierto componente de soledad y especialmente por la magia de la exploración de entornos de una antigüedad y belleza sin parangón. Esto es lo que encontramos en Underworld y por eso nadie debe llevarse a engaño.