Análisis
Polyphony se pasa a las dos ruedas
Tras el éxito de la saga Gran Turismo, Kazunori Yamauchi y su equipo se adentran, aprovechando gran cantidad de material de GT4, en el mundo del motociclismo.
Por Yu Suzuki
| Publicado el día 14/06/2006 22:10
A la hora de conducir podemos usar tres vistas distintas: en tercera persona, en primera persona desde el suelo y en primera persona desde el manillar, siendo esta última la más espectacular y realista, aunque algo más complicada de controlar. Las carreras cuentan con un máximo de cuatro motos, por los seis coches que siempre ha habido en los Gran Turismo. Esto, unido a que todas las salidas son lanzadas, hace que desde el comienzo la diferencia entre moto y moto sea de unos dos o tres segundos, por lo que rara vez veremos un final apretado entre más de dos motos. Además, la CPU de las máquinas controladas por la máquina es bastante mala, ya que siempre siguen su trazada fija y nunca reaccionan a nuestras acciones, incluso aunque les queramos expulsar a la tierra, repitiéndose uno de los fallos más criticados de la saga de conducción de Polyphony.
Entrando en los modos de juego, encontramos dos bien diferenciados y que ya nos son familiares: el modo arcade y el modo Tourist Trophy. El primero, que nos permite elegir moto y circuito para comenzar a competir de inmediato, nos permite correr un uno contra uno (con motos de calle), una carrera (con hasta cuatro motos de competición), practicar solos en el modo contrarreloj y o competir contra un amigo en el multijugador para dos jugadores a pantalla partida.
Pero sin duda la estrella del título es el modo Tourist Trophy, en el que comenzando con apenas una moto y sin licencias de conducir tenemos que llegar a lo más alto. No obstante, y respecto a Gran Turismo, se han eliminado varios detalles importantes que hacen que este modo no sea tan largo y profundo como estamos acostumbrados. Lo más importante es que se ha eliminado el dinero y todo lo que él conlleva, por lo que ahora no encontramos ni los concesionarios de las marcas ni el mercado de segundo mano. En su lugar, nos encontramos con casi una centena de desafíos (uno por cada moto) en los que, comenzando por detrás de nuestro oponente, tenemos una serie de vueltas para alcanzarle y permanecer diez segundos por delante de él o, en su defecto, llegar a meta primero. Nuestro rivales suelen llevar la misma moto que nosotros o una de similares características, y al superar el desafío de cada moto, nos haremos con ella. Según la potencia y dificultad de cada desafío, se nos exigirá una licencia de conducción para competir en ellos. Sí, por fortuna, los clásicos carnés siguen presentes (hay hasta cuatro) con diez pruebas cada uno, desde las más simples de acelerar y frenar dentro de la zona señalada, hasta las más complicadas de recorrer un circuito entero dentro del límite de tiempo. Otra de las cosas que también se han eliminado son las mejoras de nuestro vehículos, ya que ahora la única forma de modificar nuestra moto es mediante la configuración anterior a la carrera, lo que limita enormemente nuestra posibilidades respecto a los Gran Turismo.
Una vez que vayamos incrementando nuestro plantel de motos, podremos competir dentro de los veintitrés carreras de las que consta el título, siendo cada una una sucesión de carreras únicas o un campeonato. Como es habitual, en cada carrera tendremos restricciones de acceso en nuestra moto, bien distinguiendo entre motos de calle o competición, entre las distintas marcas comerciales o entre cilindradas. Al ganar cada competición iremos obteniendo motos y nuevos accesorios con los que vestir a nuestro piloto, y desde el modo fotografía podemos fotografiar a nuestras máquinas favoritas. La duración del modo Tourist Trophy ronda las 30 o 40 horas necesarias para conseguir el 100%, lo que no está nada mal, pero es claramente inferior a lo que Polyphony nos tiene acostumbrados.
Sin duda la vista más espectacular a la hora de conducir
|
|
Unos segundos más y habremos superado el desafío
|
|