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Toy Home
¡Dale cuerda, Carlos!
Con el paso de las semanas, la PS Store va a aumentando su catálogo y, de este modo, cubriendo poco a poco todos los géneros de videojuegos. Por un lado están los títulos adaptados de otros sistemas anteriores y por otro los que se han desarrollado en exclusiva para el sistema de descargas. En el segundo grupo encontramos puzzles (Piyotama), arcades de lucha (Tekken 5: Dark Resurrection), juegos de naves (Riff) y hasta algún que otro inclasificable como Pain o Loco Roco.
Aunque no lo parezca por el nombre, Toy Home, el título de Game Republic que hoy nos ocupa, viene a engrosar la lista del género de la conducción, pero tiene un planteamiento que difiere mucho de lo visto en Calling All Cars! y lo que se verá en Wipeout HD, por no hablar de Gran Turismo 5 Prologue. Lo que hace diferente a Toy Home es que saca partido de la tecnología del Sixaxis como pocas veces se ha visto hasta ahora.
El modo de juego para un jugador consta de ocho fases diferentes que hay que superar y otras dos de bonificación. Todas están ambientadas en escenarios caseros, como la cocina y la habitación de un niño. En las primeras, el objetivo es pasar con un coche de juguete por una serie de puntos de control en forma de circunferencias luminosas que están distribuidos por todo el escenario. Se trata de una carrera a contrarreloj en la que ganaremos diez segundos cada vez que pasemos por uno de estos puntos. No hay un circuito como tal, sino que nos podemos mover con bastante libertad. Si vamos sobrados de tiempo, también podemos recoger monedas y medallas especiales ocultas para aumentar nuestra puntuación y calificación al final de la fase.
La gracia de los escenarios es que están compuestos prácticamente en su totalidad por elementos destructibles. Dentro de la limitación que impone el hecho de tener que pasar por los puntos de control, resulta muy divertido ver cómo caen a nuestro paso objetos como bolos, fichas de dominó, cajas de cereales, cubiertos y hasta piezas de juegos de construcción. Al comienzo de la partida podemos elegir entre dos cochecitos, uno más potente y otro más fácil de controlar. No son muchos, pero para eso están las descargas de pago (que no vamos a comentar aquí).
El principal problema de Toy Home es que se impone a sí mismo unas limitaciones que sólo se pueden calificar de inexplicables y que, lamentablemente, evitan que la diversión se prolongue todo lo que podría. Para empezar, la imposibilidad de salvar la partida nos obliga a tener que empezar siempre desde el primer escenario. Ni siquiera se puede elegir el que uno quiera una vez se ha pasado el juego. Curiosamente, sí se pueden guardar las repeticiones. Por suerte, las fases en las que fracasemos se pueden reintentar pero, aun así, tener que hacerlo todo del tirón es algo que empieza a cansar a la tercera vez que uno se pone a los mandos. Además, ocho fases de unos pocos minutos no dan mucho de sí que digamos.
Toy Home incluye un modo para dos jugadores y un online bastante sencillos que se limitan a batallas en la que un coche ataca a otro y el que recolecta más monedas sale vencedor. No son tan divertidos como el juego solitario y tampoco muestran un funcionamiento envidiable, pero no dejan de ser un añadido que se agradece.
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