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Como hemos avanzado al comienzo del análisis, el control de Toy Home se fundamenta casi íntegramente en el empleo del Sixaxis. Como ya es de costumbre, R2 y L2 sirven para acelerar y frenar, respectivamente. El botón X se utiliza para hacer saltar al coche, cuadrado para el freno asistido y triángulo para utilizar los nitros. El viraje del vehículo se maneja inclinando el mando a un lado u otro. Si se llega a dominar, es posible hacer derrapes espectaculares sin tener que tirar del freno de mano asistido. En el caso de vuelco tras una maniobra temeraria, basta con agitarlo para que el vehículo vuelva a su posición. Además, la puntuación aumenta a medida que rebotamos por el escenario, caemos desde lo alto y hacemos saltos imposibles.
Como es de esperar, al principio cuesta acostumbrarse al manejo del Sixaxis. Sin embargo, a medida que uno le coge el truco, descubre que el sistema funciona sorprendentemente bien. No habría estado de más incluir una opción para habilitar la cruceta o el stick izquierdo, pero al fin y al cabo la finalidad de Toy Home es mostrarnos de lo que es capaz el mando de PS3. Por cierto, en el menú aparece sombreada la opción de vibración, de modo que el juego está listo para recibir con los brazos abiertos al esperado Dual Shock 3.
Técnicamente, Toy Home luce un aspecto muy sólido para tratarse de un juego descargable. Los escenarios son grandes, coloridos y, aunque están ambientados siempre en las mismas habitaciones, variados. Los coches de juguete están bien recreados y son graciosos, hasta cuentan con la manecilla que les da cuerda. Incluso sufren pequeños destrozos. Sin embargo, lo que se lleva la palma es la física de los objetos, no demasiado realista pero sí muy elaborada. Es un placer atropellar una caja y ver cómo se desmoronan las que tiene encima, o empujar un balón hacia la portería. Lamentablemente, el precio que hay que pagar por estos efectos es el de las bajadas de la tasa de frames, no demasiado frecuentes (salvo en los niveles de bonificación) pero que sí afectan a la jugabilidad. También hay elementos del escenario en los que el coche puede quedar encajado, pero se puede volver al último punto de control pulsando Select, a costa de unos cuantos segundos.
El apartado sonoro es bastante decente. Las melodías son escasas, pero las que hay ambientan más que correctamente los escenarios además de ser muy adecuadas para ellos. Por ejemplo, en la habitación llena de juguetes suena una cancioncilla con cierto toque infantil que la hace más entrañable si cabe. No se puede reprochar nada a los efectos, todos cumplen con soltura.
En definitiva, Toy Home se presenta como un juego muy divertido pero que va decayendo a medida que uno comienza a repetir las mismas fases una y otra vez. Salvo algún problemilla puntual, el apartado técnico destaca gracias a una ambientación muy lograda y unas melodías que casan perfectamente con la estética. Lo más importante es que se controla muy bien con el Sixaxis, aunque la decisión de haberlo hecho así no será del gusto de todos, al igual que la posibilidad de completarlo con las descargas de pago. Con todo, deja buen sabor de boca y resulta entretenido y entrañable. Recomendado para los que estén dispuestos a enfrentarse con el mando de PlayStation 3, que pasarán buenos ratos con él.
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