Análisis
I won't let you die
Atlus vuelve a la carga con la serie Trauma Center gracias a la primera versión de nuevo cuño para Wii.
Por satsuinohadou
| Publicado el día 13/12/2008 13:55
Como ocurriera en anteriores versiones, el título sigue una estructura de capítulos y misiones lineales a través de las cuales debemos progresar para ir desvelando la trama del juego. Cada operación incluye una serie de retos particulares y el título vela primero por ofrecernos las bases para aprender las tareas básicas, mediante los tutoriales y a través de las instrucciones del preoperatorio y segundo por introducir sabiamente nuevas acciones y situaciones que evitan que caigamos en la monotonía. Además la curva de dificultad resulta bastante acusada, incluso en los primeros niveles de dificultad, con momentos de enorme tensión en las operaciones que nos llevan a tener que cuidar de las constantes vitales del paciente, reaccionar con celeridad y precisión a los imprevistos y especialmente evitar errores que puedan acarrear complicaciones o el fin de la operación, lo que nos obligará a reiniciarla. Tras cada operación recibimos un rango y una puntuación que depende de nuestra actuación y de bonificadores como evitar errores, acumular máximas puntuaciones por precisión, encadenar acciones acertadas hasta un máximo, etc.
El manejo del título es bien sencillo, el Nunchuk se utiliza principalmente como selector de instrumental, al igual que ocurriera en Second Opinion. Mediante las ocho direcciones de la palanca analógica del citado mando accedemos al gel antibiótico que aplicamos principalmente para desinfectar, la jeringa con la que inyectamos diversas soluciones, la aguja para cerrar las heridas, el tubo de drenaje con el que limpiamos de sangre o pus de las heridas, el láser quirúrgico, la lente de aumento/ultrasonido, el bisturí y las pinzas. Además en ciertas situaciones debemos retirar cuerpos extraños como cristales o balas, siguiendo a la inversa la trayectoria con la que se clavaron en el cuerpo y depositándolas en la bandeja de cristal que encontramos en el lado derecho de la pantalla. De igual forma deberemos extirpar chips, extraer trozos de huesos y recuperarlos para reconstruirlo a modo de puzle. Seguimos teniendo acceso al desfibrilador, que nos introduce en una especie de minijuego de coordinación al obligarnos a sincronizar la llegada de un marcador creciente a un hito con la pulsación simultánea de “Z” y “B”. También tenemos instrumental adicional como las vendas o situaciones como el masaje cardíaco que tendremos que aplicar en casos extremos cuando no haya desfibrilador.
El uso del toque curativo se convertirá en imprescindible conforme avance la historia y nos enfrentemos a retos sobrehumanos que requieran del poder anestésico de Valerie o de la ralentización del tiempo de Markus.
Hasta aquí poca novedad de verdadero peso, salvo mencionar que encontraremos operaciones nuevas, no queremos destriparos las sorpresas aunque sin duda podréis haber observado los materiales de la reconstrucción de huesos que nos obligan a recoger pedazos y girar la muñeca para ubicarlos en su posición correcta. En anteriores versiones se incitaba a rejugar las operaciones para conseguir mejores puntuaciones, en New Blood también ocurre, aunque fomentando el pique mediante tablas de clasificación a través de la Conexión WiFi Nintendo. Podremos ver las diez mejores puntuaciones por operación, así como también las diez posiciones entre las que se encuentre nuestro mejor registro.
Mucho más interesante consideramos el añadido del juego cooperativo. Hasta aquí el enfoque resulta bastante continuista y el control sigue presentando las mismas virtudes y defectos que pudimos encontrar en Second Opinion. Al escoger una misión podemos modificar al vuelo el nivel de dificultad así como también si la partida la disputa un único jugador o dos en cooperativo. Esta última opción nos permite disponer de instrumental para cada jugador y punteros de colores diferenciados para evitar confusiones. Se penalizará el uso excesivo de una herramienta, desactivándola temporalmente, accederemos a algunas situaciones de uso por turnos de instrumental como el desfibrilador o el masaje cardíaco. Sin duda se trata de un paso adelante en la franquicia, ya que pese al reto que suponen las operaciones, las bases son bien sencillas y cualquier puede involucrarse. Second Opinion incluía un cooperativo encubierto que consistía en ceder el Nunchuk a otro jugador para solicitarle el instrumental mientras nosotros nos centrábamos en manejar el Wiimote, indudablemente no hay color.
Como siempre, cada error a la hora de cortar con el bisturí, aplicar las soluciones mediante la jeringa y tratar de extirpar sin haber supurado generará una incidencia negativa que hará que el mando de Wii suene, vibre y que el paciente vea sus constantes empeoradas. Podremos usar el toque curativo sólo una vez por partida, disponiendo de una duración limitada. Además en función del nivel de dificultad se exigirá más precisión por ejemplo a la hora de cerrar una herida, de realizar un corte, colocar una venda, etc., lo que también contribuye a rejugar las operaciones en diferentes niveles de dificultad para acceder a retos aún más complicados. Con siete episodios y una serie de retos especiales, el juego ofrece una duración más que decente que se verá modificada primero por nuestra habilidad y segundo por nuestro gusto por rejugar episodios para mejorar registros o superar operaciones con otros doctores o niveles de dificultad.