Básicamente, el desarrollo de las operaciones consiste en ir haciendo uso de las diferentes herramientas según la situación de la forma más precisa, rápida y fluida posible. Eso sí, la forma de inciar y finalizar las operaciones, salvo escasas excepciones, es siempre la misma: comenzamos haciendo una incisión en la zona corporal pertinente, y terminamos suturándola, desinfectándola, y vendándola. Ahora bien, la variedad de desarrollo entre cada una de ellas es enorme: tenemos operaciones para extraer un tumor, otras para eliminar organismos patógenos, para curar heridas internas, para explorar daños en un principio desconocidos... La variedad es tan grande que incluso hay operaciones que no se realizan a humanos, por ejemplo, una consiste en desactivar una bomba.
Para que os hagáis una idea, vamos a poner un ejemplo de como podría desarrollarse una operación: tras hacer la pertinente incisión, en el órgano encontramos que se producen heridas sin razón aparente. Tras curar las pequeñas con gel antibiótico, y drenar la sangre de las más grandes, unirlas con el fórceps y suturarlas, aparecen pequeños tumores. Los quemamos con el láser, y entonces nuestra enfermera se da cuenta de que son virus en el interior del órgano. Los detectamos con el escáner, los extraemos de su lugar con el bisturí y el fórceps, drenamos sus líquidos para acabar con ellos. Ahora hemos hecho una herida grande: se nos pasa una membrana artificial, que cogemos con el fórceps, colocamos sobre la herida, adherimos con gel, y juntamos con la mano. Tras ello, termina la operación, suturamos la incisión, desinfectamos la herida con gel, y la vendamos. Durante todo este tiempo hemos utilizado de vez en cuando la jeringa para mantener las constantes vitales.
Las descritas son más o menos las situaciones más usuales, si bien pueden producirse muchas más. En todas ella, el control suele responder bien, y hay que tener en cuenta que el uso del stylus no es siempre igual: con el gel tenemos que restregarlo por toda una zona, con el bisturí hay que hacer movimientos rectos y suaves, con el láser no hay que mantenerlo mucho en una zona, con las jeringas y el drenador sólo hay que hacer movimientos verticales... No obstante, hay ocasiones en las que el control no resulta fiable, como por ejemplo al trazar círculos con el escáner para ampliar una zona.
Otros aspectos
En lo que se refiere al desarrollo de Trauma Center, pese a no tener muchas complicaciones, es muy variado, no sólo por las operaciones, sino por el contexto donde se realizan, más allá de hospitales, suceden en todo tipo de lugares donde se presenta una emergencia. El problema es que las operaciones y el argumento no parecen tener conexión ninguna, puesto que el poco realismo de las primeras no da la impresión de que sea el mismo humano que hemos visto sufrir al que estamos curando. Por tanto, por muy dramáticas que sean las situaciones de los pacientes, no contamos nunca con el aliciente de que debemos salvarlos en la operación.
Por otra parte, la vida útil del título es escasa, oscilando alrededor de las ocho horas, y el único extra que ofrece al completarlo es volver a completar algunas de las operaciones para mejorar el rango, lo cual no es un aliciente muy sustancioso, pues las intervenciones (y Trauma Center en general) son muy poco rejugables.
Además, aunque la curva de dificultad no es mala, algunas operaciones son excesivamente difíciles. El juego engancha, pero no tanto como para insistir demasiado en una misma operación (cosa que en ocasiones hay que hacer), por lo que puede ser objeto de frustraciones, especialmente de los jugadores que no gusten de títulos en exceso complicados.
Conclusiones
Pese a no entrar en el olimpo de los mejores juegos de Nintendo DS, Trauma Center sí es de los títulos más originales de esta consola, haciendo muy buen uso de la tactilidad, y el buen control que de ella se desprende, que unido a una gran variedad, son sus principales alicientes. Lo lastran una dificultad excesiva en ocasiones, una duración corta, poca rejugabilidad, escaso realismo y demasiada sencillez en su desarrollo. Aún así, merece la pena darle una oportunidad, pues ofrece situaciones únicas en un juego.
Las situaciones en las operaciones son muy variadas
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El desarrollo es simple y corto, pero también muy variado
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
Recreaciones funcionales y sin morbosidad del organismo, aunque poco realistas. Los diseños estilo manga de los personajes son correctos.
81
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Sonido
Músicas que acompañan correctamente a las operaciones son lo más destacado de un apartado prácticamente sin voces.
78
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Jugabilidad
El manejo con el stylus está muy logrado, pero la dificultad es demasiado alta en algunas operaciones.
81
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Diversión
El planteamiento es muy original y curioso, pero su corta duración, su escasa rejugabilidad y su elevada dificultad le restan enteros.
80
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Alternativas
No hay nada que se le parezca. Si queréis juegos que aprovechen la tactilidad, los mejores son Kirby y el Pincel del Poder, Meteos, Wario Ware, Ouendan o Tetris DS.
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El original planteamiento. El manejo con el stylus. El argumento.
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La elevada dificultad. La duración y la rejugabilidad, muy escasas.
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Nota final
Pese a su corta vida útil y su alta dificultad, merece la pena al menos probarlo, puesto que es uno de los juegos más originales de DS.
80
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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