Como decíamos en la página anterior, TriggerMan es una aventura en tercera donde controlamos a un hombretón que da nombre el juego. Sus formas son las típicas, es decir: disparar, matar, disparar, matar, atascarse en una pared (esto no suele pasar), quedarse atrapado entre dos cajas (anda, ni esto), e incluso disparar y en consecuencia, matar a alguien.
Empezaremos el juego con un par de armas y, a medida superemos fases, podremos seguir obteniendo más. Comenzaremos con un rudimentario cuchillo y con una pistola de 15 balas de gominola -o algo así, por que los tipos se nos acercan más rápido si les disparamos al cuello-. Iremos obteniendo otras como escopetas, recortadas, ametralladoras, rifles de francotirador, "cuchillos" arrojadizos (no confundir con el mando de PlayStation 3), revólveres con silenciador, etcétera. Como cabría esperar cada una de las armas tendrá una serie de balas máximas, y utilizará un tipo de munición concreta.
La primera norma se cumple, y la segunda no. Repartidos por el escenario encontraremos una serie de objetos de restauración que nos permitirán, por ejemplo, rellenar la barra de vitalidad o recargar todas las armas que llevemos encima. Hablando de las armas hay alguna buena idea por ahí suelta: Por ejemplo, tendremos una serie de cuchillos arrojadizos, una vez lanzados, podremos dirigirlos para que lleguen a su destino moviendo el stick analógico izquierdo. Cuando den en el blanco podrán ocurrir tres cosas: A) Atravesarán al enemigo como si nada, B) Lo matarán, o C) Volverá a nuestra mano. La opción B es la que menos suele suceder, ese es uno de los principales elementos del juego que lo hacen tan divertido: lanzar compulsivamente cuchillos a ver cuantos de 100 actúan como tales.
Pese a que estamos con un shooter, la cámara se sitúa a medio camino entre la tercera y la primera persona, más concretamente en el hombro del protagonista, como hemos podido ver recientemente en Cold Fear o Resident Evil 4. Habrá formas de alterarla, una de ellas será utilizando un rifle de francotirador, de este modo aparecerá una mira telescópica que en teoría debería permitirnos dar en el blanco de una forma más fácil. Gracias al dios, al cielo y la tierra todo funciona bien, o casi todo, por que en ocasiones las desviaciones del proyectil nos hacen tener una extraña sensación de "¿Eing? Juraría haberle disparado, y en mi cargador falta una bala..."
Podremos ejecutar varias acciones además de disparar, por ejemplo, una poco común: agacharse. La ejecutaremos presionando L3, y nos permitirá tener una mayor cobertura a la hora de recibir disparos, es decir, que si estamos tapados con una mesa de billar de madera de roble va a ser más difícil que un tipo nos de con una bala -a no ser que sea francotirador-, que estando de pie. Agachados podremos movernos más lentamente, sin hacer ruido, y aunque la animación parezca el de alguien pisando huevos, es bastante interesante. Estando agachados se alteran un poquillo los controles, seguiremos disparando con R1, pero tendremos una forma de apuntar bastante más realista y suave que caminando erectos.
Además de los objetos o elementos que podremos encontrar en los escenarios, como los anteriormente comentados botiquines para recuperar vitalidad, así como las cajas de recarga de armamento (con una caja recargaremos todas las armas, y son infinitas), obtendremos otros. Por ejemplo tarjetas de identificación, que nos servirán para abrir puertas y, en consecuencia, para entrar dentro de lo que custodian (impresionante, lo sé). La forma de utilizarlos será automática, es decir, acercarnos a una puerta y darle a X, sin falta de entrar al menú, que por cierto, únicamente nos sirve para observar los objetivos de la misión y salir a la pantalla de título.
El juego se divide en ocho misiones que nos llevarán a lugares como un casino, un restaurante o muelles de carga. Por suerte cada uno de ellos no sobrepasa los 30 minutos (obviamente la primera se acaba antes que la última), así que nos quedaría una aventura de unas cuatro, cinco horas si somos un poco malos, seis/siete si no tenemos manos. Posee dos niveles de dificultad, a cada cual más difícil que de poco o nada sirven, por que los enemigos son igual de tontos.