Jugabilidad
Este es el apartado más polémico y cuestionable de True Crime New York City. El desarrollo es un calco exacto del de Streets of LA, con la misma planificación, sistema de misiones, armas y todo lo restante. Se añaden nuevos contenidos, pero tampoco son demasiado chillones como para manifestar un paso de gigante en la jugabilidad respecto a la primera parte.
Esta vez encarnamos a un policía que tendrá que limpiar todas las calles de maleantes, tanto resolviendo crímenes urbanos como realizando las misiones principales. Una vez más contaremos con un buen arsenal como pistolas, ametralladoras, escopetas; vehículos, motos inclusive; movimientos, saltos a cámara lenta a lo Max Payne y artes marciales emulando a Jacky Chan; y relativa libertad de acción, puesto que no alcanza la profundidad y complejidad de Grand Theft Auto. Esta propuesta resultó innovadora en su día, con el lanzamiento de TCSOLA, y cuajó entre unos y no gustó tanto otros. Se combinaban demasiados elementos en un mismo DVD: Policía, delincuente, disparos, conducción, artes marciales y una ciudad enorme, que a primera vista eran atractivos, sin embargola manera en la que estaban combinados hacía el desarrollo bastante confuso. Pues en esta secuela, la cosa se lía aún más, y si a eso le sumamos un control mejorable y ralentizaciones, el acabado final no es el esperado. Eso, a grandes rasgos, es el sistema de juego de TCNYC, si bien indagaremos más en este aspecto a lo largo del apartado.
Misiones y crímenes urbanos
La trama de TCNYC se divide en varios casos principales, que ha su vez dan lugar a una serie de submisiones. Marcus deberá realizar trabajitos para diferentes personas, y en ocasiones podrá decidir si acepta el encargo o no. Las misiones consisten en fases de acción, conducción o sigilo, y tendremos que cumplir objetivos simples como llegar a nuestro destino en menos del tiempo señalado, acabar con un grupo de delincuentes, seguir a un vehículo sin ser visto... El problema es que los niveles se parecen entre sí, y os dará la impresión de que ya los habías jugado antes. Los crímenes urbanos son objetivos secundarios, y que nos ayudan a aumentar nuestro rango y reputación en el cuerpo de policía. La ciudad de Nuev York está infestada por todo tipo de criminales, traficantes, violadores, asesinos y conductores temerarios. Nuestro objetivo es detener al mayor número de posible de ellos, para así obtener más puntos. El infractor aparecerá en el mapa como un punto rojo, y una vez lleguemos al lugar señalado podremos o acabar con el o detenerlo. Si hacemos esto último se nos recompensará con más puntuación. Estas misiones secundarias son entretenidas al principio del juego, aunque a medida que avancemos en la trama, se vuelven monótonas y poco amenas.
Controles
Este título peca en sobremanera en cuanto a manejo, principal culpable de que la jugabilidad del mismo pierda interés. El control es uno de los más completos que puede ofrecer un juego de este tipo, sin embargo es demasiado enrevesado y puede llegar a crear confusión en contadas ocasiones. La cámara tampoco es de gran ayuda, y pese a poder modificarse, su posicionamiento deja bastante que desear. Además, Reed se mueve de forma muy lenta, especialmente en interiores. El ritmo impuesto en este tipo de juegos de acción suele ser frenético y vibrante,
lo pausado que resulta en True Crime New York City hará bostezar a más de uno, y las ralentizaciones nos jugarán malas pasadas. A los saltos a cámara lenta se les sacaba más provecho en Streets of LA, y han perdido espectacularidad y protagonismo, o cual es una pena, porque estos momentos solían ser de los más remarcables. Las partes de conducción prevalecen sobre los momentos a pie, ya que el control es menos brusco, no obstante la sensación de velocidad no está bien ajustada. Sin duda los combates cuerpo a cuerpo son lo mejor del apartado, con infinidad de movimientos, que podremos aprender por los dojos repartidos por la ciudad. En fin, un trabajo bastante mejorable en el sistema de control, pero no por ello mediocre.
Acción y conducción
A todos nos gustaron los tiroteos y peleas cuerpo a cuerpo en el primer True Crime, gracias su amplia gama de movimientos y a su vibrante ritmo. En New York City, quizás se haya perdido gran parte de la esencia de esta clase de momentos, ya que la forma en la que están hilados es demasiado pausada. El sistema de apuntar ha sido mejorado, y podremos fijar un blanco con L1, o apuntar manualmente. Si disparamos a la cabeza mataremos a nuestro rival de manera instantánea, y si por el contrario herimos una de sus extremidades como brazos y piernas será neutralizarlo, y ponerle las esposas será coser y cantar. Los interrogatorios también se unen a la fiesta. Al más puro estilo The Punisher, tendremos que sacar información de los sospechosos, y ya que se niegan a colaborar por las buenas, aprenderán por las malas. Pegando puñetazos y utilizando nuestras armas deberemos hacer que el medidor se sitúe en el lugar señalado, para que así se ilumine un signo de interrogación. Una vez iluminados los otros dos, el pajarito cantará. No infrinjas daño a los sospechosos marcados con una flecha amarilla, porque pueden ser útiles y contener información interesante.
Al volante la cosa no cambia mucho. Los controles se mantienen intactos, y las maniobras como aceleración, frenadas, derrapes y todo lo que envuelve este temario son fáciles de realizar. No obstante la sensación de velocidad es algo rara. Se puede cambiar la cámara en caso de necesidad, y, como no, podremos elegir la canción emitida por la radio. Hay coches en venta en el garaje de la comisaría, así que si tienes unos cuantos pavos y te gusta la gasolina ya sabes. Se han incluido las motos, algo de agradecer, y la deformación de los vehículos aporta al juego un toque de realismo. Es imprescindible tener a mano un vehículo para recorrer la inmensa ciudad y llegar a nuestro destino, que por alguna curiosa razón suele estar situado a años luz de nuestra posición actual. Puedes conseguir uno enseñando tu placa(pulsa el botón select si no tienes una arma equipada) o disparando al aire(el mismo procedimiento pero debes tener un arma de fuego en mano)
Novedades y resumen
Siguiendo la tónica de Grand Theft Auto, True Crime New York City ostenta una serie de novedades como el poder comer para recuperar salud, cambiarse de ropa y de peinado, comprar vehículos y tunearlos, interactuar con objetos, entrar en establecimientos y los interrogatorios, entre alguno que otro más. Sin embargo estas novedades no han sido suficientes para compensar la carencia de originalidad.
Así que, a grandes rasgos, en TCNYC volvemos a tener el mismo sistema de juego que en su precuela, y posiblemente con peores resultados obtenidos, si cabe. La propuesta es atractiva, no obstante el desarrollo del juego está llevado de forma poco coherente, y el nefasto control nos jugará una mala pasada de forma asidua, al igual que la cámara. El impresionante número de armas y vehículos sirve para compensar la falta de ritmo, tensión y en general vidilla que le faltan a los tiroteos. Es verdad que se han añadido más situaciones de acción, aunque de poco sirve si les falta impulso. Por el contrario, las peleas cuerpo a cuerpo son variadas y el abanico de movimientos de Marcus es pasmoso. Las partes de conducción cumplen de forma elogiable, sin llegar a alcanzar la comodidad de GTA, pero desempañando un trabajo notable. Las numerosas ralentizaciones y la lentitud con la que se mueve Reed en los interiores hacen que los momentos de acción pierdan dinamismo. Las distancias a recorrer son enormes, y a pesar de que se agradece la fiel recreación de Nueva York, los escenarios resultan extremadamente vastos que da pereza recorrerlos. Como colofón para un apartado bastante pobre, Activision nos regala unos preciosos tiempos de carga, si bien más breves que en la primera entrega. Es difícil que alguien llegue a estar convencido al 100% con la jugabilidad, y los más puristas se quejarán de los múltiples errores, que en ocasiones llegan a hacer de este juego una experiencia infumable.