Análisis
Siente cada golpe
THQ y Yuke's apuestan por la simulación en los combates de UFC 2009.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 26/05/2009 09:00
Si no queremos sentirnos como Homer Simpson a merced de Drederick Tatum más nos vale tirar de estrategias de combate más complejas y, lo que es más importante, saber escapar de las tretas del rival. Manejar los sticks con soltura es fundamental. El izquierdo nos permite movernos alrededor del adversario y tomar la distancia necesaria para el próximo ataque, mientras que el derecho es la clave para hacer agarres o takedowns, pero también para bloquear los del adversario. Si agarramos al enemigo podemos aprovechar para atizarle unos cuentos puñetazos o rodillazos, siempre que sea nuestro estilo de lucha, cosa que también podemos hacer si conseguimos tirarle al suelo y abalanzarnos sobre él. En este caso podemos valernos del stick derecho para cambiar de postura o, lo que es lo mismo, hacer transiciones para castigar otras zonas del cuerpo, un recurso del todo necesario para conseguir la victoria. Las luxaciones también están a la orden del día, pero el deporte tiene sus reglas, así que si el árbitro considera que nos estamos pasando no dudará en devolvernos a la posición inicial. La defensa también es muy importante. Los botones superiores derechos sirven para protegernos la cara o el torso.
Suponemos que se deduce de lo expuesto anteriormente, pero por si acaso queremos dejar claro que el control de UFC 2009 está lleno de posibilidades. Prácticamente todas las combinaciones que uno pueda hacer con el mando sirven para algo. No obstante, el as en la manga del jugador son unos buenos reflejos. Para evitar las embestidas del contrincante hay que actuar rápido, condición que se complica si tenemos en cuenta que cada envite se contrarresta con un gesto concreto. Al principio la jugabilidad se presenta como extraordinariamente compleja, entre otras cosas porque cambia según el estilo de lucha. Amoldar el nuestro al del rival es un salvoconducto hacia el K.O. ajeno, algo que sin duda apreciarán los seguidores de la simulación. Es natural que el neófito se sienta perdido, pero por experiencia podemos asegurar que, a medida que uno progresa en el juego, se siente menos perdido entre tanta exigencia y se divierte mucho más. Sí, no es fácil estar al tanto de todo lo que puede pasar en el octógono, pero eso no quita que el control está muy bien resuelto. Lo que está claro es que aporrear los botones no sirve de nada en UFC a diferencia de en otros juegos de lucha.
“Carrera” es, lógicamente, el modo de juego estrella. En él tendremos que crear un luchador, ingresar en la UFC y participar en combates para llegar a lo más alto. El sistema se rige mediante un calendario con nuestras actividades semanales y un correo electrónico que nos informa de las novedades en el campeonato, nuestra progresión y los enfrentamientos disponibles. La evolución del personaje también está presente, por supuesto. Las semanas que no tengamos un combate podremos entrenar para subir las estadísticas de cardio, fuerza y velocidad o participar en sesiones de sparring en el gimnasio. En ellas nos enfrentaremos contra púgiles con tácticas específicas y obtendremos puntos para repartir entre las habilidades ofensivas o defensivas, que serán más o menos en función del nivel de nuestra actuación. Sin embargo, no podemos esperar estar siempre a tope. Un indicador de resistencia nos indica nuestro estado físico, así que conviene invertir algunas semanas en descanso para evitar el agotamiento y que se disparen las probabilidades de fracaso en el octógono. El objetivo es ascender en la clasificación a través de combates y ganar reputación a medida que uno se alza con la victoria y obtiene patrocinadores. Por si fuera poco, la UFC está al tanto de nuestra trayectoria y nos ofrecerá sesiones de entrenamiento en las que tendremos que demostrar nuestro dominio de las tácticas y los combos en peleas privadas. Tenemos nada menos que siete años de sangre y sudor por delante. Lágrimas no. Hablamos de tipos que saben lo que se traen entre manos.