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Undercover: Doble traición
No demasiado ruido y menos nueces
Undercover: Doble traición captó nuestra atención desde su anuncio al pertenecer a un género ideal para un sistema como Nintendo DS, pero poco explorado más allá de los geniales Another Code u Hotel Dusk, así como por la reedición de Myst. Ideado como precuela de Undercover: Operation Wintersun, una aventura en tercera persona de Anaconda para PC ambientada en la Alemania nazi, la entrega de Nintendo DS ha sido desarrollado por los austriacos Sproing y nos presenta unos mimbres y características que bien llevados podrían ofrecernos un juego bastante interesante.
Las aventuras Point & Click han sido prácticamente coto exclusivo de caza de los compatibles PC con series emblemáticas como Broken Sword, Simon the Sorcerer, Monkey Island, Maniac Mansion, así como otras producciones de la propia LucasArts y su genial sistema SCUMM como Indiana Jones and Fate of Atlantis o Full Throttle. Los jugadores de consola nos hemos tenido que contentar con escasísimas adaptaciones y prácticamente ningún título exclusivo de relumbrón, más allá de los ejemplos citados para Nintendo DS.
Por ello, tanto por amor a un género venido a menos que nos ha deparado "tardes de gloria" como por disponer de ciertos detalles que captaban nuestro interés, deseábamos ser sorprendidos y cautivados por Undercover: Doble traición. Pese a todo, éramos realistas y partíamos de la base de que Sproing no es LucasArts, aunque anhelábamos que hubieran cogido lo mejor de la escuela SCUUM y de los títulos de Cing para la exitosa portátil de Nintendo.
El argumento del juego nos sitúa en la Inglaterra de 1939, en un apartado centro de investigación donde se realizan unos proyectos militares de alto secreto. Los científicos más importantes del país como John Russell, el profesor Cutter, la doctora Oswald o el experto en fuerzas de propulsión Bartholomew trabajan a las órdenes de Sir Williams.
La historia comienza de noche. Un misterioso personaje se cuela en el laboratorio de nuestro incauto personaje y deja unas pruebas incriminatorias. Nuestro protagonista, el antihéroe por excelencia John Russell, se encontrará a la mañana siguiente con un interrogatorio de lo más extraño por parte del Coronel Travers, dentro del despacho del propio Sir Williams.
Tras confabularnos con la amable secretaria de Williams, Audrey, descubriremos que somos sospechosos de alta traición y que seremos sacrificados como cabeza de turco en menos de veinticuatro horas. De esta forma comienza una trama en la que deberemos investigar a todos y cada uno de los habitantes del complejo, peinando los laboratorios centrales e incluso el pub cercano para descubrir quién ha podido colocarnos en esta situación, así como al verdadero traidor que está vendiendo secretos militares a los nazis.
Undercover: Doble traición aprovecha casi todas las características básicas de Nintendo DS, desde el control mediante el Stylus, apoyado, eso sí, en los botones frontales y superiores de la consola así como en la cruceta de dirección digital, hasta la doble pantalla para mostrarnos dos estancias diferentes a un tiempo o permitir intercambiar la pantalla de juego con la de inventario. Además de para apuntar y pinchar, empleamos el Stylus para ciertos minijuegos, al igual que el micrófono. Para redondear aún más estas funcionalidades adaptadas a la portátil de Nintendo, podemos colaborar con Audrey para disfrutar de un sistema de control de personajes cooperativo.
Hasta aquí, como podéis comprobar, todo pinta realmente bien, una trama misteriosa ambientada en una época bastante apropiada para una aventura del género, un sistema de control que aprovecha las capacidades táctiles, el micrófono y la doble pantalla, así como todo el juego que siempre suele deparar un sistema de control de personajes cooperativo monojugador.
Pasemos a describir en profundidad cada apartado y desgraciadamente a echar por tierra los argumentos previos que nos hacían tener bastantes esperanzas en Undercover: Doble traición.
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