Análisis
Testosterona nórdica
Batallas masivas con ambiente escandinavo. Sega nos ofrece participar en épicas contiendas frente a centenares de enemigos simultáneamente.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 08/04/2008 08:08
¡¡¡Por Asgard!!!
El manejo de combos y de movimientos finales se realiza con los botones azul y verde, dejando el salto para el botón amarillo y el rojo para interactuar con el entorno; los botones superiores derechos para seleccionar objetos y runas y el gatillo izquierdo para fijar el objetivo, pero el juego es el que decide a quién enfrentarse, por lo que nos dejará en más de un aprieto cuando nos veamos rodeados de enemigos, una pena. Además, no resulta ser un verdadero reto en ningún nivel de dificultad, cambiando el nivel normal por el fácil, y en el difícil, lógicamente, por el normal. La cámara tiende a descentrarse en los espacios cerrados y el sistema de sigilo es puramente anecdótico, si consigues acercarte por detrás a un enemigo y matarlo sigilosamente su compañero intuirá su muerte y te buscará para vengarse.
Nuestro avatar irá comprando diferentes habilidades y poderes a medida que vaya consiguiendo los objetivos de la historia y recogiendo las bolsas, vasijas y cofres que esconden el preciado oro. Las runas que nos ofrecen los poderes mágicos están divididas en tres categorías (fuego, hielo y rayo) con diferentes niveles de poder para cada variante.Pulsando los dos botones de ataque ejecutaremos ataque devastador con el consecuente descenso acelerado de nuestra barra de magia. Además, podremos complementar nuestro inventario con hachas arrojadizas, calderos de fuego y pócimas curativas de cuantía limitada, y mucho ojito con malgastarlas porque al perecer en batalla y volver al último punto de control no volverán a aparecer.
Freya nos obsequia nada más comenzar el juego con el Brisingamen o según la mitología, un colgante de ámbar que mientras alguien lo llevase puesto nadie podía resistir su encanto, ya fuera hombre o divinidad. En el juego actúa como brújula con lo que podremos indicar en el mapa los distintos objetivos y el collar nos indicará la dirección a seguir. Los portales diseminados por todo el escenario son el gran alivio para el jugador, porque podremos trasladarnos instantáneamente de uno a otro siempre que se haya desbloqueado previamente. Junto a la exploración por las islas nos encontraremos zonas plataformeras, de escasa cuantía y dificultad, pero que añaden cierta variedad a objetivos como bajar un puente levadizo o asaltar una fortificación.
Misiones que abren otras nuevas y así sucesivamente. El problema de estas es que se repiten demasiado, siendo principalmente rescatar soldados capturados del enemigo y recuperar algún objeto que también poseen las legiones de Hel. En ciertos momentos puede recordarnos al déjà vu sufrido en Assassin's Creed, pero aquí son tres islas en vez de tres ciudades y, en vez de practicar parkour por los tejados, practicaremos el senderismo más salvaje concebido.
El principal problema de este juego es que el concepto inicial falla, el motor gráfico esta pensado para gestionar contiendas con centenares de personajes en pantalla y el 85% del juego te enfrentarás a 5 enemigos como mucho y casi todo el tiempo irás solito por esos verdes parajes escandinavos.
Como ocurre en la mayoría de juegos, adoptaremos el papel de chico de los recados y deambularemos pradera arriba y abajo llevando los objetos que nos permitan acceder a nuevas zonas y acumular hombres para nuestro ejercito de vikingos furiosos, como si fuese una ghyncana pero preparándose para la guerra. Para empezar, la Legíón, que es el furibundo nombre que recibe el ejército enemigo, en vez de ajusticiar a los vikingos, los tiene prisioneros por todos lados, y no esperéis una gran recompensa por librarlos de su cautiverio, os encomendarán la búsqueda de algún objeto o que salvéis más soldados prisioneros para unirse a vuestro ejército. Cuando cumplamos unos objetivos prefijados podremos desencadenar en nuestro mapa las batallas, casi siempre asociadas a una gran urbe o a una emboscada.