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La rejugabilidad de VA es bastante escasa. Los objetos coleccionables son lo único que puede hacer que volvamos a repetir la historia. Los logros también incitan a conseguir todos estos objetos, además de completar las misiones sin ser descubiertos y utilizando sólo asesinatos sigilosos.
Por último, el título no posee demasiada dificultad, sobre todo para los más duchos en juegos como Splinter Cell. A pesar de la habilidad de los jugadores, la IA jugará malas pasadas a cualquiera y hará que tengamos que repetir ciertos tramos más de una vez. La mecánica de ensayo y error es una constante en el juego, máxime si queremos conseguir todas las posibles muertes sigilosas.
En el apartado gráfico, VA cumple sin muchos alardes. Sus mayores bazas son las luces y sombras recreadas con gran fidelidad. Los escenarios del juego contienen bastantes detalles, aunque son bastantes parecidos entre sí, sobre todo los interiores. Los mapeados son relativamente grandes, aunque en realidad parecen aún mayores debido a lo laberíntico de los trayectos que tenemos que seguir durante las misiones. Desgraciadamente, encontraremos texturas de baja calidad con facilidad y hay algunos fallos gráficos como el clipping, que siempre ocurre cuando atravesamos una puerta abierta. Los enemigos, por otra parte, son muy repetitivos, sin diferencias aparentes a simple vista en el diseño, salvo ciertas unidades concretas.
La banda sonora, por otro lado, aunque no se nota mucho su presencia durante todo el tiempo, sí que se amolda a cada una de las diferentes situaciones. El juego no está doblado al castellano, aunque sí subtitulado, y es que en parte esto se agradece para aumentar la inmersión. En las escenas del hospital, dos agentes discuten en francés, la protagonista habla un inglés cuyo acento afrancesado no puede ocultar sus orígenes y los soldados nazis hablan, obviamente, en alemán. Hay que destacar también las conversaciones que tienen los enemigos, que se hacen bastante pesadas cuando tenemos que repetir una secuencia una y otra vez.
En conclusión, Velvet Assassin no llega a la altura de los grandes del género, como pueden ser Splinter Cell o Hitman. La inteligencia artificial hace que empañe todo el conjunto que no llega a convencer por falta de dedicación y trabajo. Quizás un mayor tiempo de desarrollo habría ayudado a subsanar ciertos fallos que estropean la jugabilidad. Los fans del sigilo disfrutarán controlando a Violette, aunque habrá veces que llegarán a desesperarse ligeramente.
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