Análisis
Virtuosos de la lucha
El género de la lucha se estrena en PS3 de la mano de Sega y AM2
Por José L. Ortega López
| Publicado el día 04/04/2007 23:26
A modo de curiosidad hay que comentar que Virtua Figter 5 es el primer juego que utiliza el sistema de instalación obligatoria en el disco duro para poder jugar. En la primera vez que insertemos el Blu-Ray en su correspondiente ranura, no nos quedará otro remedio que almacenar los datos y verificar la instalación, que tarda de cinco a diez minutos en completarse. El motivo de esta instalación es debido a la "escasa" memoria de PlayStation 3 con respecto a la placa de la máquina arcade desde la cuál se ha realizado la conversión. Sega decidió emplear el disco duro de la consola a modo de buffering para reducir los tiempos de carga inherentes a la velocidad de la unidad lectora de Blu-Ray de la consola, no demasiado rápida.
El título cuenta con diversas modalidades de juego. Comenzando por el modo arcade, donde hay que vencer a una serie de enemigos hasta llegar al archienemigo de la saga, Dural, tan costoso de vencer como siempre y jugable después de completar dicho modo con todos los personajes. A diferencia de otros títulos del género, no se hará especial hincapié en aspectos argumentales y motivaciones de cada luchador. Tampoco falta el imprescindible modo Dojo, al que es necesario acceder bastante a menudo. En este modo se puede, mediante diversas pruebas, entrenar a nuestro luchador para aprender todos sus entresijos y ataques necesarios para salir victoriosos en cada combate.
Pero donde reside el mayor aliciente del título es en el modo Misión. En él y con el personaje escogido, iremos visitando diversos salones recreativos japoneses acordes con el nivel que tengamos en cada momento. Hay salas para principiantes, jugadores medios y expertos. Para visitar éstas últimas y completarlas con éxito hay que dejarse varias horas frente al televisor. Tras acceder a estos salones debemos disputar combates contra los personajes que allí se encuentren. Los rivales a los que nos enfrentamos están basados en datos de combate y estadísticas de personajes reales, que han sido transportados de una manera muy fiel al juego. Para que nos entendamos, resulta como estar jugando online, pero sin necesidad de estar en la red.
A medida que vayamos venciendo, nuestro nivel irá subiendo a través de combates clasificatorios. Cada determinado tiempo se anunciará un torneo en el arena, donde superando diversas rondas eliminatorias, el objetivo es llegar a la final para obtener al trofeo correspondiente. Además de la copa en sí, a modo de recompensa se obtendrán suculentos premios en forma de accesorios para las vestimentas de los luchadores.
Como antes hemos comentado, el sistema de combate resulta algo exigente y duro para la mayoría de jugadores. Encadenar combos y golpes espectaculares es cuestión de duro trabajo. El grado de dificultad en algunos combates puede tornarse excesivo para muchos, pero con práctica y mucha paciencia nada es innacesible. Además, pese a que los escenarios son algo más amplios que en el resto de la saga, no falta el clásico ring out. Por si hay alguien que no lo conoce, consiste en sacar al adversario fuera de los límites de la pista y resultar vencedor si esto sucede, aunque aún posea vida en el indicador. Claro que también hay que andar ojo avizor para no ser nosotros víctimas de esta eventualidad, que no está disponible en todos los mapas.