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Cualquier jardinero, ya sea versado o novel en Viva Piñata, se hará rápidamente con el control. Sencillo pero completo. Además encontrará en las tiendas un lugar de visita obligada para abrirse paso hacia el estrellato. Dentro de los servicios locales se encuentran tiendas donde comprar semillas o cualquier tipo de elemento decorativo, la oficina de correos donde enviar y recibir piñatas, la tienda de accesorios, la casa del inventor Bart o al constructor de viviendas Willy Builder, personajes que nos sirven de gran ayuda a lo largo del juego.
En la posada de Arfur se pueden encontrar diversos personajes que contratar para cubrir las tareas básicas de nuestro jardín, ya sean labores de riego o de eliminación de malas hierbas. Estos empleados trabajan a destajo previo pago de unas cuantas monedas, no obstante pueden ser despachados en el momento que el jugador crea conveniente.
Hasta aquí los más avizores habrán apreciado que Trouble in Paradise podría catalogarse como una mera expansión de Viva Piñata, y en parte no les falta razón alguna. La segunda parte del juego acopia todo lo bueno de la primera entrega, subsana errores, amplía las opciones e incorpora nuevas para el jugador. Por regla general, esto debería que ser más que suficiente para poder disfrutar de una experiencia completa. Y lo es, pero lo cierto es que también se ha perdido algo tan importante como el factor sorpresa de cara al jugador. El juego ya no sorprende en muchos de sus aspectos. A sabiendas de ello, la propia Rare ha querido potenciar algunos de los apartados del juego con incorporaciones tan interesantes como un modo cooperativo en la misma consola, las tarjetas PiñataVisión, el modo foto, o los esperados -y desterrados del original- modos de juego vía Xbox Live!.
Momentos inolvidables
Los padres ya pueden colaborar conjuntamente junto a sus alevines para embolsarse dos momentos de difícil olvido: Uno, compartir junto a su hijo una rica experiencia de juego de lo mas gratificante. Y dos, algo tan importante como es conseguir que el rostro del crío plasme felicidad mediante el esbozo de mil y una sonrisas y ademanes. Se recomienda el uso de babero.
Ello ya es posible gracias a la nueva experiencia cooperativa ya que permite la incorporación de un segundo jugador en cualquier momento de la partida. El segundo jugador dispone de su cursor propio con el que realizar las acciones básicas dentro del jardín algo limitadas como son la capacidad de la utilización de la pala, el uso de la regadera, la posibilidad de verter paquetes de hierba o centrarse en el movimiento de piñatas. Cuando haga algo útil, se empezará a llenar un indicador "mágico" especial que otorga un único y potente uso al llenarse por completo: permite curar a una piñata herida, modificar un objeto o llenar un indicador de golosinidad, entre otras cosas. Una vez gastado, el indicador se vacía y queda listo para volver a llenarse.
Por su parte, el jugador uno tiene acceso íntegro a cada una de las opciones y menús del juego, momento en el cual el jugador dos no puede realizar acción alguna. La limitación está presente, si bien es de entender que se haya optado por una mecánica de potestad para el primer jugador, ya que si no posiblemente el caos reinaría y sería un residente más dentro del jardín.
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