Análisis
Lucha titánica por el secreto de Lorn V
Winter Assault no llega a cumplir totalmente las expectativas creadas, pero aun así se trata de una gran expansión que proporciona buenos añadidos a un juego de por sí excelente.
Por Raúl Gallego Montes
| Publicado el día 23/02/2006 17:55
Cuatro maneras de ver la guerra y un objetivo en común
Winter Assault nos brinda dos campañas en las que jugar, a diferencia de Dawn of War, en el que sólo había una y manejando a una única raza, los Marines Espaciales. En estas dos campañas manejaremos a cuatro bandos en total y, curiosamente, los Marines Espaciales siempre estarán relegados a un papel completamente secundario. De entre estas cuatro razas, una será la incluida en esta expansión, la Guardia Imperial. Si bien no es una raza completamente nueva, ya que se han reutilizado los modelados que aparecían en Dawn of War, es la primera vez que la podremos manejar como una raza independiente, con sus propias estructuras y árbol tecnológico. De la misma manera, ésta será la primera ocasión en la que manejaremos a Eldars, Caos y Orkos en campaña para un jugador.
Ambas campañas nos propondrán el mismo conflicto en exacto espacio temporal, variando el punto de vista y los resultados de la batalla dependiendo del bando que hayamos elegido. El bando del "Orden" nos pondrá a los mandos de la Guardia Imperial y los Eldar, mientras que al elegir al "Desorden", manejaremos al ejército del Caos y a los Orkos. Sea cual sea nuestra elección, entraremos en una batalla cruel, con alianzas sujetas en castillos de naipes y numerosos intereses que tentarán a los altos generales de cada ejército con traicionar a su cercano.
Lorn V es un planeta con una incómoda climatología, cuya superficie permanece completamente nevada. Antiguamente un planeta al mando de la Guardia Imperial, cuyo poder en el mismo se vio finalmente anulado por las continuas reyertas contra los Marines Espaciales del Caos y los guerreros Orkos. En la derrota, la Guardia Imperial no sólo perdió una zona de alto valor estratégico, sino que además vio como caía una de las joyas de la artillería imperial, el Titán. Esta máquina de descomunales dimensiones posee un poder de fuego enorme e incomparable, dejando en ridículo al más poderoso artilugio o ente de raza alguna conocida en el universo.
Es por ello que el General Sturnn, un aguerrido y valeroso jefe militar de la Guardia Imperial, recibe la misión de volver a tomar el poder del Titán con la ayuda de los Ultramarines, una de las facciones más importantes de entre los Marines Espaciales. Pese a que la vanidad imperial hace creer a Sturnn en la inevitable victoria de su ejército, muchos serán los escollos que se encontrará en su camino a la conquista de tan poderosa máquina. Apoyados por los enigmáticos Eldar y la Vidente Taldeer, se tendrán que enfrentar a Krull, general de los Marines Espaciales del Caos y sus correspondientes abominaciones, así como a Gorgutz, un Kaudillo ansioso de poder que sueña con crear el mayor ejército orko que haya pisado la galaxia.
Como os podréis haber dado cuenta, el argumento no continúa en ningún momento lo ocurrido en Dawn of War, lo que supone de primeras una pequeña decepción. Por el contrario, una de las ventajas de las campañas de Winter Assault es que podremos manejar a todos los héroes mencionados en el párrafo anterior. En primer lugar, en la mayoría de las misiones alternaremos entre el uso de una de las dos razas (G.I. y Eldar en el caso del "Orden" y Caos y Orkos en el caso del "Desorden") de manera obligada, siguiendo el hilo argumental y viviendo de primera mano cuáles son las acciones y objetivos de cada uno. Según vayamos superando misiones, llegará un momento en el que debamos elegir si continuar nuestra historia con uno u otro bando. Gracias a esto, las últimas misiones de cada campaña se desarrollan de manera distinta según cuál haya sido nuestra elección, lo que a su vez aumenta la rejugabilidad de dichas misiones.
Un Beneblade de la G.I. y un Garrapato de los Orkos. Ambos son temibles
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Lorn V tiene unas condiciones climatológicas poco agradables
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Un Psíquico de la Guardia Imperial
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