
|
Warhammer: Battle March
¡A las armas!
Warhammer es un caso aparte en el mundo de los videojuegos. Miles de personas en el mundo entero pintan, montan y juegan con sus miniaturas en los imaginarios campos de batalla, y es fácil pensar que una adaptación podría ser tremendamente rentable para las compañías. Pero durante muchos años la industria no ha puesto ningún empeño especial en trasladar el juego de Games Workshop de la mesa a la pantalla. Hubo algún que otro intento durante la década de los noventa, especialmente basados en la versión de fantasía clásica llamada Fantasy y no en la futurista 40.000, pero ninguno se demostró como una posibilidad real de resultar en un gran título. Por suerte, en los últimos años algunas compañías han decidido utilizar el profundísimo trasfondo y su estética para producir un juego de calidad, no sólo utilizar el nombre para engañar a los fans.
Los dos representantes principales de esta tendencia son Warhammer 40.000: Dawn of War (2004) y sus expansiones y el muy reciente Warhammer Online: Age of Reckoning (2008). El primero es un título de estrategia en tiempo real de buenísima factura que ha conseguido un gran éxito de crítica y público, mientras que el segundo es un MMORPG de buena calidad que ha conseguido por fin ser una buena opción para los aficionados a la versión Fantasy. En esta tendencia se situó Warhammer: Mark of Chaos, un título de estrategia bastante potable que apareció en PC en 2006. Ahora nos llega a Xbox 360 un juego que incluye el original y la expansión.
En Mark of Chaos había dos campañas: “Imperio” y “Caos”. La historia se basaba en lo de siempre: la amenaza del diabólico Caos se cernía sobre todos y amenazaba con sumir al mundo en la oscuridad. El Imperio de los hombres debía resistir los envites de los demonios una y otra vez, pero la lucha debilitaba constantemente sus defensas. A las huestes humanas se les unían los altos elfos y los enanos, conscientes de que si las hordas demoníacas triunfaban sobre los hombres su avance sería irreversible. Entre los hombres aparecía un héroe marcado por un pasado tormentoso y oscuro para liderar los ejércitos de Altdorf a la victoria.
El conflicto del juego original ocurría mientras entre los orcos aparecía un líder, un señor de la guerra dispuesto a liderar a los pielesverdes a golpe de WAAGH. En otras palabras, reunir una enorme hueste para arrasar todo lo que encuentre a su paso. Los orcos nunca han sido muy creativos: queman, saquean y destruyen; todo lo contrario que los elfos oscuros, maestros en el arte de la intriga, adoradores del dios de la sangre y enemigos eternos de los altos elfos. Los seguidores de Malekith pretenden aprovechar la gran ofensiva del líder orco, Gorbash, para llevar adelante los planes contra sus hermanos. Esta campaña combinada es el añadido que brindaba la expansión. El argumento no es la quintaesencia de la originalidad ni está contado de manera brillante, y menos contando con el profundo y desarrolladísimo trasfondo con el que contaban los programadores. En general, se echa en falta la presencia de al menos gran parte de los ejércitos del juego de tablero, aunque sólo fuera de manera testimonial.
|

|