Análisis
La eterna lucha entre el bien y el mal
Por fin está entre nosotros el tercero en discordia y viene irrumpiendo fuerte, revirtiendo las malas sensaciones de las betas y sorprendiendo a más de uno.
Por Álvaro Morillas Correa
| Publicado el día 24/09/2008 01:08
Servidores
Entrando ya en lo que es el juego en sí, que es a lo que todos os interesa, tenemos que empezar con la instalación que es menos costosa que con AoC pero que igualmente supone la descarga de varios GB o la instalación de 2 DVD y posteriormente la descarga de parches para poder jugar. Es algo normal en este género, así que sólo supone un poco de paciencia. Desde la puesta en marcha definitiva prácticamente no ha habido descargas de parches, o si las ha habido han sido mínimas, en apenas cinco minutos exagerando mucho estábamos listos para jugar. Entrando en el tema de servidores, podemos decir que en cuanto a los españoles la cosa va a más. En su lanzamiento teníamos dos: Montanas Negras y Vórtice. El primero es un servidor Core para jugar de manera normal y el segundo de RvR (Realm vs Realm, Reino contra reino) en el que, a pesar de que el nombre asuste, simplemente consiste en que si nos encontramos un jugador de la facción rival vamos a poder luchar independientemente de donde estemos, queramos o no queramos. Con el paso de los días y viendo que Montanas Negras solía estar lleno (teniendo que aguantar colas para poder entrar con hasta 100 jugadores por delante de nosotros, lo que suponía unos diez minutos de espera), GOA decidió abrir el servidor Bilbali, conocido ya por los que participaron en las betas abierta y cerrada. Para los neófitos, los servidores son las máquinas que realmente controlan lo que ocurre en el juego y lo que instalamos en los ordenadores son simplemente clientes de esos servidores, repitiendo en nuestra máquina lo que ellos dicen.
Personajes
Una vez que seleccionemos el servidor en el que vamos a jugar tenemos que crear un personaje. Vamos a tener hasta diez personajes en un mismo servidor. Como en cualquier otro MMO, no es posible jugar al mismo personaje en distintos servidores, ya que en realidad nuestro personaje no reside en nuestro ordenador sino en el mismo servidor, de esta manera podemos usarlo con cualquier ordenador desde cualquier sitio metiendo nuestro usuario y contraseña. A la hora de seleccionar qué personaje crear lo primero va a ser elegir a qué facción perteneceremos: El Orden (los buenos) o la Destrucción (los malos). Dentro del Orden tenemos que elegir una de las razas posibles: Imperio (humanos), Altos Elfos o Enanos. Y si seleccionamos la Destrucción las razas disponibles son Pieles Verdes (Orcos y Goblins), Elfos Oscuros y Caos. Esta elección determina dentro de qué zona del mundo vamos a comenzar nuestra aventura. En total son seis maneras distintas de jugar al mismo juego, ya que las misiones son totalmente distintas de unas razas a otras, aunque según vayamos subiendo de nivel al personaje iremos entrecruzando los caminos con las razas de nuestra misma facción de una manera bastante interesante.
Una vez que hayamos seleccionado la raza vamos a poder elegir el sexo de nuestro personaje (excepto en el caso de los Pieles Verdes, que no tienen hembras y no, las hembras enanas no llevan barba) y su carrera. En el caso de los Enanos vamos a tener Rompehierros (tanque, es decir, poderoso en combate cuerpo a cuerpo), Sacerdote Rúnico (healer, es decir, que ayuda a los aliados que estén a su alrededor ) e Ingeniero (experto en combate a larga distancia). No vamos a ponernos a enumerar todas las carreras de cada raza porque no es el objetivo de este análisis, pero en general vamos a tener un buen rango de opciones, incluso en algunas razas como Caos o Altos Elfos hasta cuatro opciones. En el resto de razas que hay tres opciones es porque en realidad se recortó una carrera. Es una de las cosas que no se han podido incluir por falta de tiempo, es mejor centrarse en dejar bien lo que ya hay terminado. Además, en un juego de estas características siempre habrá tiempo más adelante para en una expansión incluir nuevas carreras o incluso razas.
Por supuesto, la experiencia de juego, aunque sigue las mismas misiones entre los miembros de una misma raza, varía bastante con respecto a las habilidades que van estando disponibles para cada clase, distintas siempre entre ellas, pero ya entraremos en detalles.
Para personalizar nuestro avatar al principio no tenemos muchas opciones, al contrario que en AoC. Sólo vamos a poder variar unos ocho aspectos como puede ser la cabeza, el pelo, las cicatrices, etc, todas cosas muy básicas y algunas propias de cada raza, pero la sensación inicial con los jugadores recién salidos del horno es que parecen casi clónicos. Afortunadamente, según vayamos avanzando y subiendo de nivel vamos a poder ir adquiriendo armaduras que varíen nuestro aspecto, tintes para cambiar el color de nuestra vestimenta, trofeos que vamos a poder llevados colgados y que serán visibles por los demás. Según seamos más poderosos, seremos más únicos.