En la mayoría de las entregas de
Super Mario, Wario era su enemigo, un rival al que había que ganar a toda costa. Ahora las tornas han cambiado. Wario se alza con el protagonismo y, como es de esperar, quiere hacerse rico. Para ello, nos lleva a una isla en la que debemos recorrer distintas fases hasta llegar a el castillo, donde nos espera la fortuna.
El juego se divide en siete fases y cada una de ellas cuenta con varios niveles. En el nivel final de cada fase nos espera un jefe al que debemos vencer para pasar a la siguiente. Todas las fases siguen un patrón: ir consiguiendo monedas hasta llegar a una puerta-calavera en la que tendremos que pagar diez de esas monedas para completarlo. En cada nivel, lógicamente, nos espera una buena cantidad de enemigos y, en algunos, tesoros. Los tesoros, al final del juego, nos proporcionarán una buena cantidad de dinero y más de una sorpresa.
Entrando en el apartado gráfico, el juego va sobrado, aunque quizá los escenarios pequen un poco de sencillos. Tanto Wario como todos los enemigos están muy bien detallados, dando la talla los jefes de nivel, como era de esperar. Otro aspecto destacable es el cambio de Wario, sacado directamente de su predecesor, aunque cuenta con algo más de humor. Wario cambia, bien cuando recoge un nuevo casco o bien cuando los enemigos le han dado demasiadas veces. En este caso, Wario se hace más pequeño y no cuenta con ninguna habilidad. Si tiene su casco típico embiste, pero en un radio corto y no con demasiada potencia. Y ahora, los tres cascos con los que Wario se puede equipar:
- Toro: Y nunca mejor dicho, ya que con éste podemos embestir a los enemigos con mucha potencia y con un buen alcance. La otra habilidad de este casco es la de poder agarrarse con los cuernos a partes superiores, cosa útil en cintas que se mueven o cuando viene algún enemigo.
- Dragón: Con este caso echamos fuego que pulveriza a todos los enemigos. La única pega es que no dejan monedas al morir.
- Reactor: Por último, un casco que nos permite volar, usando nada más y nada menos que un reactor. Posiblemente sea el mejor, ya que embiste a los enemigos y nos permite llegar a lugares inaccesibles, pues también tiene un salto más elevado.