Análisis
O cómo disfrutar de la pantalla táctil
Wario ha descubierto las nuevas posibilidades jugables de Nintendo DS y nos trae 180 nuevos microjuegos, con ayuda de sus amigos, claro
Por Juan Palma
| Publicado el día 15/07/2005 22:55
Cada personaje tiene su propio repertorio de microjuegos, pero cada uno con su estilo particular. Por citar algunos ejemplos, en los juegos de Mona tendremos que usar el stylus para hacer trazos cortos, en los del Dr. Crygor habrá que realizar círculos o giros, con Ashley tendremos que arrastrar cosas de un sitio a otro, y para variar un poco, Mike nos propondrá divertidos juegos basados en el micrófono de Nintendo DS.
Decir que no todos los personajes están disponibles desde el principio. Al principio sólo está Wario, y cuando superemos su remesa de microjuegos, llegarán más. El menú principal del juego no es más que una pantalla en la que aparecen todos los personajes del juego en forma de sprites que se van paseando. Siguiendo el espíruto totalmente táctil del juego, podremos jugar la serie que queremos con sólo tocar a su respectivo personaje. Progresando en el juego aparecerán tres personajes más, unos osos, que proponen unos retos fuera de lo común, como jugar un megamix de juegos de todos los personajes, a toda velocidad, o con una sola vida.
Para los que no conozcan el desarrollo de Wario Ware, básicamente consiste en una serie de microjuegos de escasísimos segundos de duración que se suceden uno detrás de otro, sin que apenas tengamos tiempo de pensar. Cada microjuego propone una acción básica, del estilo "¡frota!", "¡salta!" o "¡dispara!", que tendremos que acometer con el stylus. Si fallamos, perderemos una de las cuatro vidas que tenemos, sino, seguiremos jugando, y cada vez a mayor velocidad y dificultad. Y los microjuegos son aleatorios (siempre dentro del repertorio de cada personaje), asi que de poco servirá intentar memorizar el orden en los que aparecen.
Juegos los hay de todos tipos, pero si hay algo a destacar, es el casi constante cachondeo que traen. Algunos de ellos ya nos sonarán de la versión de Gameboy Advance, aunque esta vez remodelados para usarse con el stylus, como el famoso juego de recoger el moco. Pero eso no es nada, también nos encontraremos con cosas como tener que gastar un rollo de papel higiénico, poner zancadillas, marear, rascar espaldas, volar aviones soplando, conseguir monedas, encontrar objetos, clasificar, unir o jugar a los clásicos de Nintendo, como Super Mario Bros o Donkey Kong. Hay prácticamente de todo.
Una parte interesante son los juegos que se basan en el micrófono. La verdad es que estos juegos sólo consisten en soplar, hacer que funcionase por voz hubiera implicado una laboriosea tarea de adaptación a todos los idiomas. Sin embargo, resultan ser juegos muy efectivos a pesar de su simpleza. Aunque hay que andarse con ojo. A veces nos puede salir un minijuego trampa en el que el objetivo es estar en silencio, y con la emoción es muy fácil ponerse a soplar a lo loco.
En el transcurso de cada partida, aparecen los llamados "Juegos del jefe", que son minijuegos más largos que los microjuegos habituales. Cada personaje tiene su propio juego del jefe, y superarlos implica, además de seguir jugando, recuperar una de las vidas perdidas y que la velocidad y el nivel de dificultad crezca.