Análisis
Limpiemos las calles de escoria
Primera entrega descargable basada en el universo de Watchmen
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 12/03/2009 07:11
Los seis capítulos que conforman el juego se pueden resumir de forma fácil: avanza, acaba con un grupo de matones, avanza y así sucesivamente, con muy pocos atisbos de variedad. Rorschach y Búho Nocturno tienen un buen repertorio de golpes que surgen de secuencias con dos botones del mando y otras acciones típicas como lanzamientos, fintas y llaves asociadas a secuencias QTE muy sencillas.
No nos engañemos: El fin está cerca padece el mal inherente al género, y no es otro que resultar repetitivo. Sin embargo, se ha ideado un sistema para que el progreso por las misiones no sea tedioso en exceso. En los escenarios encontramos placas coleccionables que desbloquean nuevas habilidades como combos y ataques específicos para cada personaje. De este modo, en cuanto avancemos un poco, Rorschach podrá embestir a los enemigos y pasar a un estado de rabia en el que aumenta su capacidad ofensiva, mientras que Búho Nocturno será capaz de atacar a los enemigos que le rodean con una granada y otras artimañas propias de un inventor. Uno es más ágil y otro más fuerte, como en los beat’ em up que forjaron nuestra infancia. En ocasiones se separan para abrirse camino uno a otro, pero son momentos puntuales y de poca relevancia.
Si algo bueno se puede decir de El fin está cerca es que las oleadas de enemigos obligan al jugador a utilizar bien los recursos que están a su alcance. Aporrear los botones sin ton ni son no sirve de mucho desde el primer momento, pero defenderse, arrebatar las armas a los enemigos con Rorschach y utilizar variedad de ataques puede marcar la diferencia. Lástima que los enemigos sean tan genéricos y de todo menos variados (flacos y gordos, con y sin armas), por no hablar de que no son un prodigio de inteligencia artificial. Suerte que el compañero se defiende de forma aceptable y no hay que estar pendiente de él. Las llaves de los QTE no se cortan en mostrar una violencia contundente que hará las delicias del jugador, a estas alturas desensibilizado: todo es poco para combatir a malhechores que pueden dejarnos fuera de combate con unos pocos golpes. Nos jugamos el cuello a que más de uno tendrá que repetir desde el punto de control anterior unas cuantas veces, quizá demasiadas.
Queda claro que el sistema de juego, sin ser especialmente profundo, puede darnos buenos ratos de diversión sin complicaciones, sobre todo si contamos con un amigo presencial dispuesto a compartir la labor de vigilante. La duración de los seis capítulos gira en torno a las tres horas, pero se puede completar en menos de la mitad a juzgar por uno de los doce trofeos que incluye. No es mucho por el precio que piden (17’99 € ) y conviene dosificarlo, pero los que disfruten con Watchmen y la filosofía del hack and slash querrán volver a intentarlo con el otro personaje en cooperativo. En otras palabras, el factor de rejugabilidad está presente según los casos.
En lo que realmente brilla El fin está cerca es en el apartado gráfico. Por ejemplo, hay un escenario por misión, todos acordes con el universo de Watchmen y muy detallados para tratarse de un juego descargable. Los callejones oscuros no faltan, por supuesto, ya que son el hábitat natural de un vigilante. Los enemigos no son ninguna maravilla, pero en cada zona llevan atuendos característicos. Los modelados de Rorschach y Búho Nocturno llaman la atención por la cantidad de animaciones que presentan, mención especial para la brutalidad de las llaves. Tiene sus fallos de cámara y de animación, pero en líneas generales son de lo mejorcito de PS Store.
Rorschach es uno de los vigilantes más recordados
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El minijuego de la ganzúa está bien pensado, pero no se prodiga que digamos
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El juego es violento y no lo oculta
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Los enemigos nos pondrán las cosas difíciles si no manejamos bien a los personajes
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