Uno de los aspectos que sí se han atrevido los programadores a tocar, más bien a quitar, ha sido los boxes o "pasillos" donde regenerar los escudos. Pero que no cunda el pánico ya que la situación ha sido resuelta de forma inteligente con resultados bastantes satisfactorios y que afecta de manera muy positiva a la jugabilidad, y por tanto, a la diversión. Anteriormente, si alguno de los ítems que cogíamos (armas, apoyo, defensa) no nos gustaba, podíamos optar por desecharlo para buscar otra cosa. Sin embargo, ahora cada ítem cuenta con una cantidad determinada de energía. Lo que haremos ahora al apretar

, no será deshacernos del ítem, sino que su energía se utilizará para recargar el escudo. Gracias a esta nueva idea se consigue que el ritmo de las carreras sea constante, que no decaiga en ningún momento, evitando así tener que detener o parar la nave en mitad de la carrera para repararla.
Los distintos modos de juego que componen este WipEout Pure no difieren mucho de lo que podemos encontrar en otros juegos de velocidad. Así pues dispondremos de los modos más básicos como "Carrera individual", "Partida libre" o "Contrarreloj". El primero de ellos nos permite seleccionar un circuito y participar compitiendo contra los otros siete adversarios. El segundo es quizá el más tranquilo ya que no se compite contra nadie, no hay un número determinado de vueltas ni tiempo límite. Tampoco hay ítems salvo un propulsor que se nos proporciona cada vez que crucemos la línea de salida y el escudo se va regenerando gradualmente. Sin embargo, aunque pueda parecer aburrido, este modo de juego puede ser más interesante de lo que en un principio pueda parecer. Nos explicamos. Con cada vuelta completa se registrará nuestro mejor tiempo, apareciendo una nave "fantasma" que no es otra que nosotros mismos, nuestra mejor vuelta. Una vez decidamos concluir la carrera se nos preguntará si deseamos guardar la nave "fantasma" pudiendo competir contra ella en cualquier otro momento para intentar mejorar nuestros tiempos. Pero la cosa no acaba ahí, ya que si otro amigo dispone de una copia del juego, podréis intercambiaros las naves fantasmas e intentar mejorar los tiempos del otro. Sin duda un reto bastante interesante.
"Contrarreloj" es igual que "partida libre" incluyendo lo de la nave fantasma. La diferencia es que hay un número determinado de vueltas y el escudo no se regenera.
Otro de los modos de juego es el llamado "Torneo". Este se divide en unas 5 clases distintas, que van de fácil a difícil. Cada clase se divide a su vez cuatro torneos, y cada torneo cuenta con un determinado número de circuitos que pueden ser de 4, 6, 8, etc. Dependiendo de la dificultad. Así que en total podemos encontrar unos 20 torneos, ahí es nada. Pero no es menos cierto que en todos ellos se repiten los mismos circuitos, lo que cambia es la dificultad. Y es ahí donde radica uno de los pocos defectos del juego, que se echan en falta más pistas.
A la hora de elegir nave tendremos que seleccionar una de las 8 escuderías disponibles, 6 ya conocidas y dos completamente nuevas. Habrá que tener en cuenta diversos factores, todos ellos con una escala del 1 (peor) a 5 (mejor) y que son la aceleración, velocidad máxima, resistencia del escudo y manejo. Cada una cuenta con propiedades específicas y antes de seleccionar habrá que tener en cuenta que no todas las naves son igual de efectivas para todos los circuitos.
Con cada carrera se nos asignará una puntuación dependiendo de la posición obtenida. Obviamente, el que más puntuación logre al final de cada campeonato será el ganador y se hará con la preciada medalla de oro. Y hablando de medallas. Entre torneos, contrarreloj y "zona" (del que hablaremos más abajo) pueden obtenerse más de 140 medallas de oro, plata o bronce, pero sólo las de oro tienen recompensa. Por cada una obtenida tendremos acceso a una imagen de arte conceptual.
El último de los modos es "Zona", es el más corto, pues solo cuenta con cuatro circuitos, pero puede convertirse en el más exigente a la hora de pilotar. La particularidad de estas pistas es que, al igual que "libre", no hay adversarios ni ítems que recoger. La dificultad recae en que no podemos controlar la velocidad, ésta va aumentando progresivamente hasta velocidades de vértigo sin que tan siquiera podamos frenar. El objetivo de estos cuatro circuitos es dar tantas vueltas como nos sea posible antes de que la nave explote debido a los choques, obteniendo una medalla si llegamos a una determinada puntuación que viene determinada por las vueltas completas que logremos realizar sin chocar (lo cual al principio no resulta demasiado difícil) o bien por haber sido capaces de superar distintos tramos o pequeñas zonas también sin chocar. Todo un reto.