Análisis
Goozo Goo
Todo un manual sobre cómo hacer un juego con bajo presupuesto pero de gran calidad.
Por Julio Montealegre Laforet
| Publicado el día 18/03/2009 09:47
La mecánica del juego se mantiene intacta durante todos los mundos, aunque se va incrementando gradualmente la dificultad y se van añadiendo nuevos elementos. Existen Goo de distintos colores con diversas propiedades. Por ejemplo, los verdes pueden ponerse y quitarse un número indefinido de veces de las construcción, mientras que los negros iniciales, una vez situados, no pueden moverse. También hay cerillas que prenden fuego, Goo verdes, rojos, blancos o misteriosos Goo gigantes que pueden descomponerse en muchos de menor tamaño en ciertas situaciones.
El excepcional diseño de cada una de las pantallas, no hay dos iguales y son en total unas 50, nos obliga a descubrir la mejor manera de alcanzar la tubería de salida utilizando el menor número de personajes posible. Al principio las soluciones son evidentes, pero en las fases más avanzadas se necesita algo de ingenio para dar con el mejor remedio que nos permita avanzar al siguiente reto. Los obstáculos con los que nos topamos van desde precipicios o zonas llenas de los clásicos pinchos a molinos de viento que amenazan con sus aspas nuestra delicada formación de Goo. Para ayudarnos en nuestra tarea existen unos pequeños insectos que nos permiten deshacer un movimiento, uno por cada uno de estos insectos voladores que pulsemos. También podemos saltar una de las fases y dejarla para más adelante, aunque esta opción está limitada. Esta última posibilidad rebaja un poco la dificultad que, sin ser muy alta, sí exigirá lo mejor de cada uno para conseguir alcanzar los retos especiales de cada escenario. Estos retos nos proponen superar cada una de las fases con alguna condición extra, como salvar a un determinado número de Goo o hacerlo en menos de cierta cantidad de movimientos.
El control se realiza por completo por medio del puntero y el botón “A”. Sólo tenemos que tomar el Wiimote, apuntar a la pantalla y pulsar para tomar un Goo y soltarlo a nuestro gusto en cualquier parte accesible del escenario. La facilidad de manejo, directamente trasladada desde el PC y su inseparable ratón, hace que cualquier tipo de jugador pueda acercarse a World of Goo para echar una partida. El único peligro es quedar totalmente enganchado a su mecánica y sus encantadores protagonistas.
El sentido del humor es otro de los puntos fuertes de World of Goo, desde el diseño de escenarios hasta los comentarios que podemos leer en los carteles que hay desperdigados por cada uno de ellos. Son pequeñas notaciones, muchas veces sin utilidad alguna, que aportan una versión irónica o simplemente diferente de los Goo, su mundo o la finalidad del juego.
También hay que destacar las opciones multijugador que, aunque escasas en número, pueden ayudar a alargar la duración del juego. Un segundo jugador puede tomar otro Wiimote y ayudar al primero, aunque no hay opciones especiales para esta modalidad. Además, se ha aprovechado el WiiConnect24 por medio de un escenario especial en el que construir la torre de Goo más alta posible y en el que podemos ir viendo las marcas de otros jugadores a lo largo y ancho del mundo mientras construimos la nuestra hacia el cielo.