Lo cierto es que si algo se puede salvar de este World Tour Soccer es el apartado técnico, que como primer juego del género en la consola sorprende nada más verlo y es casi equiparable al del resto de juegos que han acompañado a la consola en su lanzamiento.
Para empezar, el jugador se encuentra con un apartado gráfico bastante correcto en el que destaca el modelado de las grandes figuras de los principales clubes o selecciones, que con mayor o menor rigurosidad han sido plasmados fielmente; no ocurre lo mismo con el resto de jugadores, para los cuales se han empleado unos cuantos modelos genéricos y que a la larga acaban produciendo una sensación de estar jugando siempre con el mismo equipo aunque con diferente uniforme. Las animaciones, por su parte, son bastante vistosas e incluyen diferentes celebraciones en los goles, reacciones ante las tarjetas o aparatosas caídas, aunque por norma no son muy numerosas, sobre todo las estiradas del portero, que parece que siempre utiliza la misma palomita para despejar los disparos rivales.
World Tour Soccer cuenta con casi una decena de estadios reales, aunque no todos estarán disponibles inicialmente ya que se irán desvelando conforme se avance en los distintos modos del juego. Su aspecto es más que aceptable y quizás su único defecto sea precisamente ese, que son demasiado perfectos, que su césped siempre presente un aspecto reluciente, casi como si estuviese recién puesto, lo que le resta cierta credibilidad. No hay que esperar, por tanto, que el estado del terreno de juego incida en el desarrollo normal del juego.
Uno de los apartados más controvertidos del juego de Sony es el de la física y los movimientos tanto del balón como de los jugadores. El tema del balón es caso aparte, durante el juego no hay mayor problema ya que su comportamiento es más o menos real en los pases, centros y remates. No ocurre lo mismo con los despejes o cuando rebota en alguno de los palos -cosa que por cierto ocurre con excesiva frecuencia-, en esos momentos el balón sale despedido a gran velocidad haciendo que la cámara prácticamente se vuelva loca al intentar seguirlo, algo parecido a lo que ocurría con algunos entregas de la saga Actua Soccer. Los jugadores, por su parte, tienen unos movimientos excesivamente forzados, nada fluidos, como si tuviesen que colocarse a la perfección antes de dar un pase, conducir el balón... algo que con el tiempo se acaba volviendo detestable.
A estas alturas nadie se sorprenderá al oír que el estupendo tamaño de la pantalla de la portátil de Sony permite una excelente visión del juego, cosa que en un género como éste se agradece. Debido a esto los programadores se han aventurado a introducir hasta tres tipos de zoom diferentes en la selección de cámara -eso sí, todas con perspectiva lateral-, siendo las tres perfectamente jugables y ofreciendo la más cercana, como es lógico, los mejores detalles del apartado gráfico.
En lo que al apartado sonoro respecta hay bastantes cosas que comentar, y no todas son muy buenas precisamente. Para empezar se puede asegurar que World Tour Soccer tiene una banda sonora bastante agradable aunque no muy variada, la melodías hacen acto de presencia cuando el usuario deambula por el menú del juego y, si bien no destacan especialmente, cumplen con su cometido y amenizan esos momentos. A igual nivel rayan los efectos de sonido, que hacen su papel sin recrearse ni hacer demasiadas florituras, entre ellos uno de los mejor logrados son la reacción del público a ciertos sucesos acaecidos durante el juego tales como entradas duras, disparos a puerta, paradas y cómo no, los goles.
No se puede decir lo mismo del comentarista, que es uno de los grandes males de este juego y cuya presencia bien podría haberse desestimado antes que permitir que su labor quede por los suelos desde el mismo momento que empieza el juego. Y eso que al principio la cosa pasa de puntillas ante los oídos del usuario e incluso apunta alto, pero conforme pasan los minutos todo el mundo se dará cuenta de la total ausencia de comentarios, que se limitan al nombre de los jugadores -algunos de ellos con mejor entonación cuando están cerca de la portería rival- y a anunciar algunos aspectos concretos como los goles, saques de esquina y demás. La cosa es aún más patética cuando se comienza otro partido y el comentarista vuelve a decir exactamente lo mismo, y todavía empeora más cuando en algún momento del juego, por ejemplo, un jugador lance a puerta vacía y el comentarista cante gol durante unos segundos aún cuando el balón es finalmente despejado por un contrario y ya se haya iniciado una nueva jugada.