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Aspectos técnicos
Siguiendo la tónica general, técnicamente Worms: Open Warfare no destaca demasiado.
Las 2D que planta en pantalla son más que suficientes para representar a los protagonistas y sus acciones, pero poco más. Los gusanos se ven con poco detalle, parcamente animados y con un diseño que ha retrocedido frente al de anteriores entregas 2D. Además, los escenarios son pobres en detalle, y aunque el agua y el viento siguen estando animados, su movimiento deja bastante que desear. Algo parecido ocurre con el scroll, inestable y brusco, tanto como la suavidad, que cae en picado en cuanto hay demasiados elementos en pantalla. En resumidas cuentas, lo justito para aprobar, sin ningún alarde salvo ciertas explosiones.
En cuanto al apartado sonoro, se ha cuidado un poco más, aunque también queda por debajo de lo que hemos podido escuchar en versiones más antiguas. Las composiciones musicales que acompañan a la acción tienen poca fuerza salvo un par de excepciones, y su duración es algo escasa, por lo que se pueden acabar haciendo aburridas y repetitivas. En cuanto a los efectos de sonido y las voces, son más destacados, pudiendo elegir entre varios idiomas (reales o ficticios) para los gusanos, entre ellos el español. No es que tengan un vocabulario muy extenso, pero se agradece el detalle. Lástima que no se nos permitan editar los gritos de guerra y las frases de los gusanos, el micrófono de Nintendo DS es ideal para emular lo que llevamos haciendo en PC desde la primera parte de la saga.
Conclusiones
Por desgracia nos estamos acostumbrando a finalizar los análisis de muchos juegos de Nintendo DS de la misma manera. Salvo algunas excepciones, las compañías occidentales no están queriendo dedicarle más esfuerzos a sus lanzamientos para la portátil de Nintendo, y como ya ha ocurrido con muchos de los juegos de EA, Activision o Ubi Soft, este Worms de Team17 es una versión desarrollada deprisa y corriendo, con una gran carencia de detalles y opciones, y un sistema de juego poco depurado que además incluye bugs importantes. Estamos sin duda ante una de las peores entregas de nuestros queridos gusanos, una gran decepción para los fans de Worms tras el prometedor anuncio de Open Warfare. No es que sea un mal juego, pero tampoco sobresale en nada, repite sin novedad alguna la mecánica de siempre, con enormes carencias y una mecánica que se ha quedado ya muy anticuada. Por suerte, el hilarante humor que caracteriza a nuestros diminutos amigos sigue vivo.
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