Análisis
Rubia armada y peligrosa
X-Blades nos pone a los mandos de una atractiva joven, en un frenético juego de acción en el que no hay lugar para el descanso.
Por Kike López Fernández
| Publicado el día 10/04/2009 09:33
Sonido
Si antes hemos mencionado la poca originalidad que han tenido a la hora de desarrollar a los enemigos y el argumento, en este apartado podemos decir lo mismo acerca de la banda sonora. Las músicas de X-Blades son muy parecidas a las que hemos podido escuchar en la saga Devil May Cry. Piezas electrónicas, otras donde abunda la guitarra eléctrica, y otras más relajadas cuando no hay enemigos en los alrededores y nos limitamos a explorar el escenario. Curiosamente, éstas últimas canciones son de corte japonés, lo que ayuda a ambientar más aún el juego como si fuese un anime interactivo. Tenemos también un tema cantado por una voz masculina que podemos escuchar en el menú principal. Es atractiva, pero las hemos escuchado mejores.
X-Blades posee un doblaje en inglés en el que únicamente destaca la voz de Ayumi, ya que le da ese toque chulo y prepotente que el personaje pretende dar visualmente. El resto no destacan en nada. Durante el juego sólo nos encontramos con un personaje secundario no jugable llamado Jay, cuya voz nos parece demasiado grave para ser un chico tan joven (vamos, que no le pega). Algunos jefes finales también hablan (incluso mientras estamos luchando contra ellos), pero su voz suena distorsionada como si fuesen demonios (de hecho, lo son), pero nada especial.
Por último, tenemos un amplio repertorio de efectos sonoros que van desde los golpes con las espadas hasta sonidos de explosiones, terremotos, magias, gritos, etc. Pero como veremos más adelante, debido a que constantemente estamos peleando, los efectos sonoros se vuelven muy repetitivos a las pocas horas de juego. Es más, en muchas ocasiones se forma en pantalla tal barullo que nos vamos a ver obligados a bajar el volumen de nuestro equipo de sonido.
Jugabilidad
Llegamos al punto conflictivo de X-Blades. Este punto puede ser bueno o malo dependiendo del jugador que esté sujetando el mando. En lo que si vamos a estar todos de acuerdo es que X-Blades es un juego que no deja a nadie indiferente. O te gusta o no. Y decimos esto por varios matices.
Aunque la propia desarrolladora, Gaijin Interactive, ofrece este juego como una aventura de acción, lo cierto es que en la práctica X-Blades es más un arcade de acción que otra cosa, porque el 90% del juego lo único que estamos haciendo es matar monstruos como posesos (y no pocos, precisamente). Por eso decimos que no es un juego que va a gustar a todo el mundo. Aquel jugador que se divierta acumulando muertos y experiencia en el marcador, directamente se va a enamorar de X-Blades, porque realmente ofrece eso mismo. El componente de aventura es lo que encontramos aquí en menor medida, ya que aparte de explorar los escenarios para encontrar reliquias o puntos de experiencia, no tiene mucho sentido el examinar los escenarios.
El desarrollo del juego se puede describir sin problemas de esta manera: entramos en una nueva zona, aparecen sin cesar una legión de monstruos a saco, las salidas se bloquean por una fuerza misteriosa, matamos a todo el mundo, se abren las salidas, avanzamos a la siguiente zona, y vuelta a empezar. Seguimos este patrón hasta que nos topemos con el inevitable jefe final, con el cual tenemos que seguir una estrategia concreta para adivinar su punto débil y atacarle sin demora en ese momento.
Con Ayumi podemos golpear a los enemigos con su potentes espadas Gunblade, pero el problema es que no hay combos que aprender ni nada de eso, por lo que el atacar cuerpo a cuerpo se limita a pulsar como un loco el botón "cuadrado" para que Ayumi se convierta en una picadora de carne demoníaca. Es cierto que a medida que avanzamos y conseguirmos recolectar ciertos artefactos, Ayumi puede aprender algunos movimientos bastante chulos para las espadas, pero rara vez vamos a utilizarlos y seguiremos pulsando repetidamente el botón "cuadrado" para matar a todo el mundo.