Jugabilidad
A nivel jugable este título recoge elementos de Shenmue y Streets of Rage, como ya se ha dicho, pero veamos hasta donde llega cogiendo de cada uno.
De Shenmue coge sobre todo la exploración en un enorme escenario, pero sin embargo no recoge de él casi nadal en cuanto a poder hablar con todo el mundo o entrar a todos los sitios, ya que los sitios en los que se puede entrar son bastante menos que los de Shenmue. Puedes hablar con la gente, pero en muchísima menor medida que en Shenmue, ya que son pocos viandantes que dirán algo y además aparecen señalados visiblemente, y por tanto con las demás personas no podrás ni hablar ni interactuar. Realmente este pequeño detalle marca claramente la diferencia entre uno y otro juego, aunque es fácil recordar vagamente a Shenmue jugando a Yakuza.
Respecto a los sitios donde entrar, podemos descansar en nuestra guarida, entrar a tiendas y comprar todo tipo de objetos, ir a casinos, bares, locales de striptease, meeting clubs, tomar copas (y notar los efectos de la borrachera) y hacer las submisiones del juego, mas de 50 (hablaremos más adelante de ellas). Hay exploración para rato, y precisamente por eso recuerda a Shenmue, aunque la diferente ambientación sea lo que marca las diferencias y sobre todo que mientras que en Shenmue se tenía sensación de amplia libertad, en Yakuza no llega a ser así.
Para poder explorar mejor el escenario tenemos un utilísimo mapa en una esquina de la pantalla que nos dice a donde debemos ir (aunque no en todas las misiones), y además nos marca los sitios que podemos visitar con un código de colores para distinguir tiendas de bares, por ejemplo. Mientras que en Shenmue para encontrar los lugares debíamos preguntar a los viandantes, aquí simplemente el mapa nos lo marca, como sucede tambien en un GTA.
De Streets of Rage digamos que coge la "esencia", es decir, peleas y más peleas, aunque no tiene su desarrollo de ir adelante sin parar de luchar hasta el final de la fase y punto (sólo habrá 3 o 4 momentos en los que el juego sí adquiere plenamente ese desarrollo).
Durante el modo de exploración y cual RPG, Kazuma podrá enfrentarse a rivales de forma aleatoria, si bien los veremos venir hacia nosotros o llamar nuestra atención antes de comenzar la pelea, con lo cual muchos encuentros son evitables si corremos y evitamos que Kazuma se encare con sus potenciales agresores (los cuales pueden ser desde miembros de la mafia japonesa a simples delincuentes comunes, pasando por pandilleros de las calles). En ese momento el juego cambia de estilo (tras una pequeña pero molesta carga) pasando al modo de lucha. Este es el plato fuerte del juego en cuanto a jugabilidad, ya que Kazuma tiene muchos movimientos y puede aprender muchos mas. Puede coger del escenario cualquier cosa que pueda servir como arma: tuberias, carteles, cajas, bicis, bates de beisbol, cuchillos, espadas, escopetas, pistolas... Esto ya pasaba en Streets of Rage.
Para manejar estas sitauciones hay un par de botones de ataque débil y fuerte, uno para agarrar a los enemigos y otro para hacer desplazamientos rápidos y esquives; uno para cubrirnos y otro para enfocar a un enemigo en concreto. Todos los movimientos son susceptibles de ser mejorados, ya que con cada combate librado se ganan puntos de experiencia que pueden gastarse en mejorar habilidades, aprender nuevos movimientos, mayor velocidad de desplazamiento, mayor fuerza o agarres mas fuertes... También hay un maestro del que pueden aprenderse técnicas avanzadas, y más te valdrá hacerlo, ya que los movimientos que aprendemos gracias a él resultan muy útiles, y facilitan ciertos tramos de la aventura.
Podemos entrar en tiendas y ver las estanterías...
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Los combates son suficientemente profundos en jugabilidad, pero aun así muy mejorables
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Kazuma en acción usando mobiliario urbano
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