Este sencillo concepto jugable, con cuatro naves: Hawk, Robin, Eagle y Grouse, que difieren en velocidad de desplazamiento, tipos de disparo, evolución de power ups y apariencia de las bombas, nos propondrá unos niveles de constante e inexorable scroll vertical donde la ingente cantidad de enemigos, y la ridícula proliferación de disparos, eso sí, sin ninguna ralentización, harán prácticamente imposible superar más allá de un par de fases de un tirón, salvo que seas uno de esos jugadores que aparecen en los vídeos por Internet concluyendo juegos como Mario Bros 3 de un tirón y sin parar, memorizando absolutamente todos los aspectos del juego.
No dispondremos de cambios de plano, juegos de perspectiva que aprovechen las 3D de las que hace gala el título. Simplemente se ha optado por representar en unas sencillas 3D los elementos de un juego con una jugabilidad puramente 2D.
Como hemos comentado cada nivel concluirá con un enfrentamiento final contra un jefe, con un tiempo máximo para derrotarlo, que determinará si recibimos bonificación o no por su destrucción. Ni el diseño de los jefes, ni sus rutinas y ataques conseguirán sorprenden en un género bastante manido y que en otras épocas gozó de una inmensa popularidad. Simplemente nos freirá a disparos, y deberemos hacer uso del reflejo de disparos, que podremos usar sólo cada cierto tiempo, rellenando la barra destinada a tal efecto, que tendremos en la parte inferior, así como de las bombas todopoderosas, y limitadas, para conseguir avanzar.
Como podréis notar si tenéis la suerte de probar el título, si no configuramos las continuaciones infinitas, poco futuro tendremos en el título, pero por el contrario con dicha ventaja activada, el juego nos durará menos de una hora, y se limitará a tratar de esquivar disparos, usar bombas hasta que nos maten, continuar, disponiendo de más bombas para seguir reventando sin piedad a los enemigos. Es triste, pero el juego no deja otra opción, y es que su nivel de dificultad debido a la increíble cantidad de disparos en pantalla, lástima que no tengamos ninguna captura que muestre este aspecto, tirará por los suelos cualquier intento de tratar de esquivar los disparos sin utilizar casi constantemente las bombas.
La obtención de los distintos power ups hace que constantemente tengamos la nave a máxima potencia de disparo, algo también aplicable a la recolección de bombas o a los multiplicadores de puntos. De esta forma tras concluir el juego en prácticamente media hora, no nos quedará ningún incentivo para acometer el récord de puntos, ya que el sistema de juego no premia la habilidad, y establece unos requisitos insalvables para cualquier humano. El juego cooperativo de dos jugadores tampoco mejora la cosa, ya que hay disparos para dar y tomar, aunque llamemos a todos nuestros contactos del Messenger.
Gráficamente el juego es tremendamente simple y sólo la estabilidad y resolución lo alejan de la etapa 32 bits. Ni el diseño de las naves, ni efectos gráficos de distorsión, juegos de luces, explosiones espectaculares que nos sorprenden, como mucho los juegos de colores creados con los ataques en espiral de diversos jefes, o las explosiones de las bombas. Se ha perdido todo el espíritu de los shoot'em up espaciales de la etapa 32 bits, en 2D y con unos niveles gráficos sorprendentes. Pretender comparar en este aspecto a Gigawing Generations con Ikaruga resultaría ciertamente injusto.
A nivel sonoro la cosa mejora, con unas melodías con empleo de voces corales y un toque que recordará ligeramente a Vangelis, así como otras composiciones más rockeras y animadas. De todos modos tampoco esperéis un acabado notable, simplemente comparado con la enorme simplicidad gráfica, el juego luce algo mejor en materia sonora.
Concluyendo debemos decir que este título pese a ser tremendamente económico, no consigue que amorticemos su coste, ya que el nivel de dificultad echa por tierra nuestras intenciones de demostrar nuestra valía en el género, y su duración es francamente ridícula, agravada por su nula rejugabilidad. Como técnicamente también es bastante discreto, se trata sin ningún género de dudas de otra muestra de que estos juegos de serie B no consiguen agradar a los paladares acostumbrados a degustar la calidad de las novedades de productoras de renombre.
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
Sin defectos obvios, pero excesivamente simplistas, aunque llenen la pantalla de disparos y explosiones, no consiguen enganchar.
51
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Sonido
Disponemos de unas melodías con cierto toque grandilocuente-Vangelis, así como composiciones de más ritmo que ambientan perfectamente los seis niveles
65
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Jugabilidad
Cuatro naves de diferentes propiedades, millones de disparos en pantalla, y una dificultad ridícula en un título ciertamente discutible.
30
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Diversión
La horita escasa que nos durará el juego usando las continuaciones infinitas, sería imposible terminarlo sin ellas, no nos aflorará ninguna emoción.
30
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Alternativas
R-Type Final, Psyvariar, Silpheed, Gradius, la nómina se va acortando con el paso de los años.
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No posee defectos técnicos obvios, pese a su simplicidad.
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Su nivel de dificultad y la cantidad de disparos en pantalla es ridícula, su duración.
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Nota final
Pese a su reducidísimo precio, este título de serie B no consigue enganchar ni justificar su precio, ya que los Platinum no son mucho más caros.
35
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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