Análisis
Un pequeño traspiés
Después del arrollador éxito de la primera entrega de la saga "The Legend of Zelda", Miyamoto intentó hacer de su secuela algo totalmente nuevo y diferente. Por desgracia no salió del todo bien...
Por David García Abril
| Publicado el día 21/02/2006 20:24
Entrando a valorar los apartados técnicos ya empezamos a denotar que las cosas no van del todo bien con este juego. Naturalmente hay que usar los estándares de calidad de finales de los años 80 para criticar con justicia estos aspectos, pero lo cierto es que aún así el juego se queda bastante corto, y en algunos aspectos hasta por debajo de su antecesor.
En lo que a gráficos se refiere destaca sobretodo el modo en que la paleta de sprites utilizados para los escenarios es ciertamente bastante pobre. Todos los elementos del escenario están formados por cuadrículas de texturas, algo que en principio no tendría que ser nada malo, ya que por aquel entonces era la técnica gráfica más utilizada. El problema reside en que no se crearon cuadrículas destinadas a dar un aspecto más redondeado a dichos elementos, algo que ya se había conseguido con mayor o menor eficacia en otros títulos como la saga "Final Fantasy". En consecuencia, todo da una no muy agradable sensación de que todo está hecho con bloques de estilo lego. Y la verdad, entrar en un bosque y ver como las copas de los árboles tienen ese aspecto tan cuadriculado chirría bastante. Ni que decir tiene del "overworld" del juego, donde la cosa adquiere tintes excesivos.
Por contra los sprites de los personajes, tanto de Link como de sus enemigos, están bastante bien ejecutados. Tienen un tamaño considerable (algunos jefes llegan a ser verdaderamente enormes para la época) y las animaciones están bien conseguidas, con una mención especial para Link, sobretodo a la hora de luchar (aunque no puede decirse lo mismo de las animaciones de los aldeanos o de los personajes en el overworld, que tienen dos frames como mucho). Esto mejora sustancialmente el apartado, pero los mal parados escenarios impiden que los gráficos luzcan suficientemente bien.
Pasando al tema sonoro nos encontramos con tres cuartos de los mismo. Esta entrega no contó con la presencia del maestro Koji Kondo y se notón muchísimo. Para empezar tenemos una nueva versión del tema de "Overworld" que tan solo compartía las primeras notas con el inolvidable tema de la primera parte, degradando después en una partitura francamente mediocre. Del resto de temas tan solo merece nuestra atención el tema de las mazmorras, que tiene un ritmo bastante bien llevado y se amolda con bastante fortuna a la ambientación que se respira dentro de las mismas. Las demás partituras pasan desapercibidas por completo y no llegan a asentarse en nuestra memoria, algo que las composiciones de Kondo siempre consiguen con una facilidad pasmosa.
En cuanto a los efectos de sonido, estos son poco destacables aunque no reprochables. Hacen su trabajo sin más.
El aspecto de estar hecho con bloques de los escenarios ciertamente no es de lo mejor que dio la NES
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Se nota la ausencia de Koji Kondo en la música, aunque los efectos de sonido cumplen con su cometido
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