Los siguientes acontecimientos tienen lugar durante la guardia de Tiust y Goodstroke. García puede continuar sus pesquisas dentro del tren, en este turno. Groves también está despierto y supongo que presente en el camarote. Así que cuento con que sólo Stanne y Adam duermen (García dijo que lo haría, pero eso era antes de pasasrse buscando a Roques como loco). Van Tiust está leyendo ¨El Libro de Eibon¨, y su experiencia completa no la relataré hasta mi primera respuesta a éste turno abierto.
Así que los que están presentes en el camarote, despiertos, no tienen noticia alguna fuera de la quietud. Éste turno comienza cuando súbitamente la máscara y el Libro Amarillo (sigo sin saber exáctamente quién la tiene o dónde está, parece que os quema en las manos, pero la lógica dice que está en el camarote y eso ya no lo podéis cambiar) parecen coordinarse en animarse de forma siniestra. Es sólo algo nimio, una vibración y una olusoria sensación de calor en el caso de la máscara, y un destello amarillo en el dibujo de la portada del libro. Como quieraque Tiust se encuentra absorto en el demoníaco libro de Eibon que está leyendo, tan contrario a su fé, el susto que ésto le produce es de cuidado. De momento, vosotros los despiertos, no veréis nada más digno de ser reseñado excepto que Stanne y Adam murmuran muy por lo bajo, en sueños, algunas de las cosas que enunciarán en lo que voy a describir ahora.
El sueño
Vosotros dos, Stanne, y Adam, tenéis un sueño extrañamente vívido. No es algo que os resulte demasiado sorprendente, mucha gente experimenta sueños de éste tipo, y quizá vosotros mismos lo hayáis hecho alguna vez. Es completamente normal en éste punto. El problema es que ambos coincidís en el mismo sueño. Claro que no os daréis cuenta de ello demasiado pronto, sobretodo porque vuestro aspecto físico ha cambiado por completo. Soiis otras personas pero sois vosotros al mismo tiempo. Vuestro cuerpo ahora resulta como un estado antropomórfico primordial, asexuado, de rasgos poco marcados (
ejemplo). En efecto, carec´sis de cabello o pelos. Y vuestra piel de un color azul pastel mate*. Estáis en una torre situada en medio de un amplio paisaje abierto, una especie de desierto plano de color naranja, pero cuya composición o textura no véis desde vuestra altura. El cielo es un pesado azul brillante, entre el cual hay un sol tan reconocible como el del mundo real. La torre sobre la que estáis tiene un almenado, y un diámetro de aproximadamente treinta metros. La torre, tras una breve inspección, no cabe duda en clasificarla: por lo que véis, parece marfil
de una sóla pieza (lo cual, como bien sabéis, sólo puede tener sentido en un sueño). Hay una etsructura o plataforma en el centro, que contiene entradas hacia un interior oscuro desde los cuatro puntos cardinales (o deducís que así es). Hay una serie de individuos de ambos sexos tumbados sobre unas alfombras levitantes a una altura de un metro. Las alfombras, vistas de cerca, parecen hechas de un material orgánico, no de tejido. Los individuos, a diferencia de vosotros, sí están completamente definidos con una complexura humana, de hecho, reconocéis en uno de ellos a George Georgeson. Todos ellos están con los ojos cerrados, dormidos. En lo alto de la plataforma en el centro de la torre, hay algún tipo de estructura, pero eso no os da tiempo a comprobarlo, pues, aparte también de no poder identificar una voz que os reclama con un
¨ah, bienvenidos, soñadores...¨, un hecho os impide cualquier percepción posterior: algún tipo de potente fuerza inmaterial os atrapa y os arrastra hacia arriba, hacia el cielo, a una velocidad como no podíais imaginar**. Atravesáis el especio fuera del mundo del que salís (se trata de la Tierra), aquí la velocidad se vuelve tan poderosa que no percibís nada, todo un un aglomerado de colores y direcciones geométricas (como el viaje similar en ¨2001 Odisea en el espacio). Y es de ésta manera que llegáis a un nuevo planeta. Bonito viaje intergaláctico.
Y ahora váis vestidos con extrañas túnicas de cuerpo entero, de color rojo y con unos arabescos blancos que no habíais visto antes en vuestra vida. Estáis en un palacio de igual arquitectura desconocida, De columnasde azabache y de textura viscosa. Esferas de luz alumbran tenuemente. Y allí parece estar esperando aquella dama de la subasta con su vestido rojo (que ahora, observais, de largo vuelo) y su cabello azul. Nunca os mira a los ojos directamente, pero la forma de sus órbitas y su color grisáceo ceniza sorprenden por expresar algo muy diferente a lo que quiera expresar su rostro y su cuerpo y el tono de su voz. Tal diferenciación, tan curiosisamente discernible y llamativa, os hace sentir inseguros cerca de ella, más aún cuando esa mirada de ella parece contar la más pérfida maldad. De algún modo, os sentís obligados a dar las respuestas que se espera de vosotros, como si fuérais autómatas o estuviérais poseídos, lo cual os crea un rasgador escalofrío. No va nada bienb, pensáis. Bueno, al fin y cabo es un sueño.
Parece ser que Carmilla os insta a reflexionar sobre la futura sucesión del trono de Yhtil, ciudad en la que estáis ahora, de la que ella es la actual monarca, y vosotros sois candidatos. Un repentino sentimiento armago os invade, ante vuestra incredulidad, is veis con envidia y desprecio, deseáis ser los futuros monarcas en contra del otro que tenéis enfrente. Algo, o alguien, os está enfrentando entre vosotros, y eso os aterra.
La reina os revela que dos hechos notorios acaban de ocurrir en el lago Hali. Mientras os conduce a traves de las calles de la
ciudad de Yhtill, hasta el lago, donde véis una ciudad fantasmagórica, como brumosa, aparecer al otro lado del lago. Y
sabéis que no debería de estar allí. La reina lo encuentra extraño. Os cuenta también que un forastero ha descendido a la ciudad, traido por demonios alados, y porta una Máscara Pálida y en sus ropas figura un ¨horrible¨ Signo Amarillo. La reina dice que en pocas horas se le recibirá en vuestro baile de máscaras.
Como escucháis de la reina, y suponiendo que tengáis conocimientos de astronomía (que voy a pensar que si, total, no os descubro América), podéis deducir dónde os encontrar, pues en su conversación se citan las Híadas, conjunto de estrellas cerca de Tauro, dentro de las cuales estará éste planeta.
Mientras regresáis al palacio, y a la espera del ¨extranjero¨, poco a poco el hechizo se va disipando, y váis recuperando vuestra consciencia y vuestra voluntad. Sopis dueños de vuestros actos de nuevo. Caminando entre la ciudad, atestada de individuos con
ropajes extraños , escucháis de nuevo aquella voz que os reclamaba al principio del sueño: ¨
eh, vosotros, soñadores, aquí¨
Pero no véis a nadie.
¿Qué hacéis? Buscáis a la voz misteriosa? Esperáis a conocer al extranjero? Algo más que se me escape?
PD: Si, tiro de Moebius bastante, siempre fue una gran inspiración.