Es un juego de rol basado en los relatos de HP Lovecraft, un tipo con una cara alargada y pálida que escribía cuentos y novelas de terror y misterio durante los años 20. Ahora haz el favor de dejar de floodear el post. Merci.
Prosigamos por el lomo del violín, dum de dum.
Seguís a Anacarsis tobogán abajo hasta que finalmente, a través de las nubes, divisáis una impresionante ciudad cuya arquitectura, de claro carácter modernista, aunque eclécticamente mezclada con otros estilos preciosistas, incluyendo algún palacio rococó de dudoso gusto, pero indudable espectacularidad. Sin embargo, a medida que bajáis por el tobogán os dais cuenta de que lo que de lejos sólo parecía una ciudad más barroca y remezclada que Las Vegas, de cerca empieza a resultar perturbadoramente...imposible. Pisos sostenidos en medio del aire, templos sin pilares, casas sin paredes, escaleras que no llevan a ninguna parte, y demás rarezas que desafían todas las leyes de la lógica y la física, como si de pronto algunas paredes y tejados hubieran decidido volverse invisibles, dejando sólo puertas que dan paso a salas ostentosamente decoradas, aunque con ciertos momentos de perturbador gusto macabro, como una habitación hecha solamente a partir de huesos humanos.
Describir todo lo que veis me llevaría mucho trabajo, pero digamos que la experiencia es cuanto menos chocante, puesto que las habitaciones que no tienen paredes revelan a veces imágenes muy extrañas, seres surrealistas habitan en ellas, y son como una pantalla o escenario teatral en que se representan todo tipo de sueños. La calle en la que aterrizáis recuerda un poco al barrio francés de Nueva Orleans, aunque con decoración de influencia Art Decó, si habéis jugado a Bioshock os lo podéis imaginar. Aquí el suelo es transparente y se ven abajo cloacas por las que se pasean todo tipo de seres salidos de los más hermosos sueños o las peores pesadillas.
-
Si te vas a las cloacas y miráis arriba, podréis ver las bragas de las chicas. Es perfecto para pervertidos.- Anacarsis camina felizmente y con toda normalidad, tatareando a veces "I am the Walrus"-
Es sorprendente al principio, por eso os llevo por aquí, para que aprendáis a dominaros un poco por este universo. Pronto podréis empezar a ver paredes, a bloquear el exceso de estímulos, por ejemplo yo sólo veo lo que deseo ver, puedo filtrar la información...bueno, vuestras mentes no lo asimilan aún, si estáis confusos, es normal. Os llevaré a mi bar.
Camináis por las calles extrañas, entre peces voladores, gente con cuello de jirafa, sombras que se arrastran y mariposas con caras humanas, entre otras cosas de esas tan no-ecluidianas, blasfemas e inefables que gustan tanto a Lovecraft. Rellenad esto con vuestra imaginación.
-
Desde hace un tiempo tengo un problema, un soñador se ha instalado en mi bar, él no lo sabe, pero ha ido a soñar al lavabo de señoras, y desde entonces hemos tenido que cerrarlo. Os advierto que no miréis en el lavabo de señoras, ese soñador tiene todo tipo de sueños extraños, entrar ahí...uffff...por lo demás, barra libre.
El bar de Anacarsis tiene la cualidad de ser...algo más normal. AL menos es un edificio completo, una casita modernista que parece salida de un juego de la saga Myst, con forma de iglú, vidrieras de colores y un jardín interior maravilloso, con todo tipo de plantas exóticas y flores de colores. Una barra muy elegante luce detrás una colección de licores de lo más exóticos. La camarera es un hada verde con un traje de noche rojo intenso, ha servido para vosotros copas estilo martini ricamente decoradas con cortes de fresa y melón. El bar parece un refugio agradable y por lo menos considerablemente cuerdo comparado con el exterior (al fondo a la derecha el lavabo de señoras).
Vuestros personajes llegan y quizá quieran tomarse un descanso, hay té y alcohol y todo tipo de drogas, aunque aquí no hacen falta estupefacientes. Anacarsis toca el laúd árabe sobre unos cojines en una esquina, una melodía relajante cuya letra va entonando suavemente en árabe. Es bastante hipnótica, y parece que ayuda a recuperar toda la cordura perdida por el extraño paseo.
Uffff....
Perdonad por el wall of text, cuando me sale la vena de escribir cosas bizarras me cuesta frenarme.
Edit: Quisiera añadir que, a causa de los golpes autoinflingidos sobre Javier García, él pasa esta escena con un terrible, punzante y delirante dolor de cabeza que se siente como si el cerebro palpitara y los ojos fueran a salirse de sus cuencas.