Echar la vista atrás y tratar de extraer lo realmente importante es complicado. La memoria puede jugarte malas pasadas y hacerte olvidar ciertos juegos que en su momento fueron importantes para tu desarrollo como jugador, aunque yo soy más de la opinión que lo que verdaderamente perdura en tu memoria es lo que realmente ha sobrevivido a las comparativas y al paso del tiempo. Quiero pedir perdón por anticipado por el tocho que viene a continuación, aunque pese a todo seguro que me dejo algo.
Me voy a permitir una pequeña licencia con estos primeros pasos en mi trayectoria como jugador y voy a tirar de fotos de mi colección de software ya creo que prácticamente nunca he puesto ninguna aquí y es quizás la parte de mi colección de la que más orgulloso estoy y a la que más cariño tengo.
Aunque tuviera algún que otro encontronazo con alguna recreativa de algún bar al que acudía con mis padres cuando era bien pequeño, la verdad es que para mí todo comienza allá por el año 1985 (ciertamente tarde para mí, ya que ya tenía 9 años cumplidos y estaba a punto de alcanzar los dos dígitos), cuando por sorpresa aparece en mi casa esto:
Al principio la idea era que aprendiera a programar Basic, para lo cual me apuntaron a una academia de informática, el equipo con monitor de fósforo verde y unidad de cinta integrada con el teclado, venía acompañado de una serie de utilidades y juegos de los que destacaría:
Un clon del Galaga, otro de Pac-Man protagonizado por una momia y una tragaperras, juegos muy, muy simples que todavía no arañaban las posibilidades del equipo, pero que ya comenzaban a picarte.
Poco a poco fueron entrando algunos títulos en mi casa como Yie-Ar Kung-Fu, Green Beret y Ping-Pong, que consiguieron engancharme a esto de los marcianitos. Pertenecía a un pack especial de Konami en el que también estaba Hyper Sports (el clásico juego de pruebas deportivas machaca botones):
Para no enrollarme mucho más con el Amstrad CPC464, del que me tiraría hablando horas, os pego las fotos de los juegos que realmente me marcaron y que a día de hoy sigo recordando como verdaderamente míticos:
La abadía del crimen sea quizás el mejor de todos, aunque guardo un recuerdo inmejorable del Batman de Jon Ritman, de Match Day II, que pese a su simplicidad y rutinas conseguía que me tirara jugando meses con mi hermano con Copas de Europa simuladas. Pese a que la versión que realmente me dejó impactado fue la recreativa de Altered Beast, he querido ponerlo en estas "memorias", junto a otra conversión de recreativa que me marcó profundamente: Wonderboy in Monster Land. Fernando Martín Basket Master no acababa de pillarle la onda a la recreación del baloncesto, pero pese a todo era francamente divertido. Por último Target Renegade era el clásico beat'em up de scroll lateral que ya comenzaba a demostrar mi afición por las piñas.
Para cerrar definitivamente mi paso por el Amstrad CPC464, que concluyó bien tarde cuando murió el azimut del cassette y ya no pude cargar casi ningún juego, no quiero dejar de nombrar a juegos como Cauldron II (un plataformas de scroll lateral protagonizado por una calabaza), Three Weeks in Paradise (como se llamaba entonces una videoaventura), Inside Outing (que mencioné en uno de los reportajes del asilo), Tetris, Double Dragon (otro beat'em up de scroll lateral fantástico), Golden Axe, Wonderboy, Strider, Alien 8 (y prácticamente cualquier juego de Ultimate), Batman the Caped Crusader, Bruce Lee y Dragonninja.

Tras fallecer mi Amstrad CPC464 y antes de mi inicio como consolero, vino una época PCera con un 386 DX40 con disco duro de 170 MB y sin coprocesador matemático. Saltándome el orden cronológico y resumiendo mis escasos contactos con el PC voy a citar los juegos de esta plataforma que más me han gustado. Sin duda los tres primeros Monkey Island me vienen rápidamente a la memoria, al igual que los dos primeros Prince of Persia, Warcraft I y II, Diablo I y II, Dreamweb, Machiavelli, Ultimate VII y Ultima VIII: Pagan, pero el que se lleva la palma es Civilization II, juego que aún a día de hoy me sigue pareciendo brutal.
El salto a las consolas vino precedido de unos ligeros contactos con la Sega Megadrive, especialmente con Golden Axe, Altered Beast, Streets of Rage, Sonic: The Hedgehog y Columns. Estos juegos los disfrutaba en casa de un amigo que rápidamente cambió a Super Nintendo con el pack de Street Fighter II y Super Mario World. Aquí se me quedaron los ojos como platos. No puedo negar que el juego que me cautivó fue Street Fighter II. Pese a que ya había probado juegos como Yie Ar-Kung Fu, International Karate +, Human Killing Machine y el primer Street Fighter, fue este cartucho de 16 Mb para Super Nintendo el que me cambió para siempre como jugador. Desde entonces he seguido con muchísima atención el género de la lucha 2D y se ha convertido en mi género favorito. Tras unos meses imparables con el juego de Capcom, descubrí el increíble Super Mario World y aunque ya había probado diversos plataformas para Amstrad CPC464, el juego de Nintendo me pareció absolutamente brillante. De hecho a día de hoy sigue siendo el plataformas 2D que más me gusta, por encima de Super Mario Bros. 3 que pude probar en su versión Super Mario AllStars, los Sonic, Ristar y Donkey Kong Country.

Pronto llegaría F-Zero y Super Mario Kart, dos juegos sensaciones, especialmente este último por su modo multijugador. Se daba un salto tremendo respecto a los juegos de carreras de 8 bits. Los siguientes juegos en marcarme fortísimamente como jugador fueron The Legend of Zelda: A Link to the Past y Super Metroid. Ambos me parecieron superlativos, compartiendo ciertos aspectos de adquisición de habilidades y exploración que me hicieron convertirme en un fan absoluto de la compañía de Kyoto. Desde aquí comencé una tradición que consistía en alternar juegos de lucha 2D con aventuras y juegos de rol de mayor duración, para no saturarme. Otra curiosidad es que durante muchísimos años, cuando trasnochaba para ver los All Star de la NBA, empezaba una partida de Super Mario World para ver hasta que punto podía llegar.
Otros juegos de Super Nintendo que me encantaron fueron Super Tennis, Secret of Mana, la trilogía Donkey Kong Country y las secuelas de Street Fighter II. Killer Instinct, Mortal Kombat II y Fatal Fury Special fueron las alternativas del género que más me gustaron, aunque probé de todo como Weaponlord y el resto de Mortal Kombat. Cuando Super Nintendo ya no daba mucho más de sí y ya no era capaz de emular las recreativas CPS-II de Capcom como Super Street Fighter II Turbo, Darkstalkers y Street Fighter Alpha, me empecé a plantear el cambio generacional. Indudablemente Nintendo 64 estaba en mente y era la primera elección, pero la decisión de adoptar de nuevo los cartuchos en detrimento de los CDs y la irrupción de PlayStation me hicieron decidirme por esta última. Sin duda una decisión muy dolorosa de la que no me arrepiento, pero que me ha dolido por no poder asumir económicamente la compra de ambas (desde siempre me he financiado yo todos mis gastos en videojuegos).
La llegada de PlayStation y su conversión de Street Fighter Alpha 2, junto a una dosis de suerte (un amigo que trabajaba en el diario AS ganó un sorteo de una PlayStation y pude adquirirla por 16000 pts, cuando en los comercios costaba 59000 ptas), me hizo dar el salto. Mis primeros juegos fueron Street Fighter Alpha 2, el primer ISS de PSX y Total NBA en su edición especial con la carátula con textura de balón de baloncesto. En esta plataforma disfruté en profundidad de la lucha 2D, aunque las indudables carencias respecto a Neo Geo y Sega Saturn. Descubrí la lucha 3D con Tekken 2 y Tekken 3, títulos que me encantaron al igual que Soul Blade, Dead or Alive, Rival Schools y los dos Bloody Roar. Me encontraba ante una consola técnicamente brillante, que llevó a un nuevo nivel a la conducción (Ridge Racer Revolution fue incréible y desde entonces he seguido casi todas sus entregas) y los juegos deportivos (ISS Pro Evolution era fantástico, y aunque los juegos de baloncesto no brillaban al mismo nivel, también dieron un salto de calidad).

Las aventuras tridimensionales y los juegos más maduros supusieron un gran cambio. De esta consola destaco especialmente Final Fantasy VII, Resident Evil y el primer Tomb Raider. Fueron juegos de un impacto brutal por el salto respecto a los 16 bits. Gran Turismo y Tekken 3 y Soul Blade también supusieron un salto digno de mención que cambió mis gustos como jugador. Soul Reaver todavía perdura en mi memoria por su argumento absorbente. Aunque Metal Gear Solid no les andaba a la zaga y Castlevania: SOTN se convirtió en mi juego favorito de la consola y toda una revelación.

Tratar de continuar con los hábitos nintenderos en PlayStation era complicado. Aunque Crash Bandicoot daba la talla y Spyro tengo que reconocer que me gustaba, no se alcanzaban las cotas de calidad de las consolas de Nintendo y muy a mi pesar, Alundra no alcanzaba para igualar a los Zelda. La serie Final Fantasy, pese a la existencia de predecesores como Final Fantasy VI para las SNES americanas, consiguió que siguiera disfrutando del rol japonés. MediEvil 1 me pareció fantástico.
El desacertado diseño de la primera PlayStation, con la lente del lector junto a la fuente de alimentación provocó que tuviera que adquirir una segunda PSX, ya con este aspecto solucionado. Time Crisis con su pistola supuso un soplo de aire fresco, aunque quedaba claro que la consola gris de Sony no podía con las novedades recreativas, que se encontraban en un momento muy pujante antes de caer en picado. Sega tenía unos cuantos títulos muy potentes en recreativa, pero Saturn no conseguía atraerme con su catálogo occidental.

La llegada anticipada de Dreamcast inaugurando la generación de los 128 bits me hizo decidirme rápidamente para dar mi primer salto a una plataforma de Sega. En cuanto salió Soul Calibur me compré la consola. Este título junto a el igualmente impresionante Dead or Alive 2 y los juegos de lucha 2D de Capcom: Marvel vs Capcom, Capcom vs SNK, Street Fighter III: Double Impact y Third Strike, me permitieron seguir disfrutando de mi género favorito. Siguiendo la tradición de alternar juegos de lucha con aventuras y juegos de mayor duración, descubrí mis juegos preferidos de Dreamcast: MSR, Grandia II y los dos Shenmue. Tengo que destacar especialmente NBA 2K y 2K2, para mí, los primeros juegazos con mayúsculas de baloncesto de toda la historia. Virtua Tennis 1 y 2 hubieran marcado un punto de inflexión dentro de los videojuegos de tenis de no ser por un equipo de desarrollo llamado PAM Development.
La prematura muerte comercial de Dreamcast, junto al mismo error de distribución en occidente de juegos de lucha 2D que se cometió con Sega Saturn (dejando joyas impagables en Japón), me hicieron dar un salto imprevisto (por lo anticipado) a PlayStation 2. La inauguré con tres juegos: ISS, Tekken Tag Tournamente y Ridge Racer V. Entre el lanzamiento de los juegos actuales de lucha 2D y 3D y la proliferación de recopilatorios de lucha 2D que la han acompañado en su parte final, se puede decir que dispone de un catálogo para los fans del género increíble. Uno de los juegos que destacaría de PS2 es Gran Turismo 3, el cénit de la serie y a su vez el comienzo de la caída libre. Con esta consola comenzó a acentuarse una sensación de mercantilismo, sobreexplotación de géneros y licencias y una pérdida de frescura en general. el primer Devil May Cry, las series Onimusha, Ratchet & Clank, Prinal, Jak & Daxter (el primero me parece una salvajada) y God of War son para mí lo más destacado de la consola. Metal Gear Solid 2 y 3 no me llenaron demasiado. Luego hay algún que otro juego que me recordó a Nintendo como ICO.

De nuevo se acentuaba la sensación de desgaste, de pérdida de magia respecto a mis inicios como jugador y aunque la generación 128 bits comenzaba a mostrar unos gráficos realmente potentes, en muchos casos los desarrollos se centraban excesivamente en ese campo en perjuicio de los detalles más artísticos. Comenzaba por mi parte una época de mucha más independencia económica y de escasez de obligaciones, lo que me permitió solventar errores pasados, recuperando algunos juegos de SNES que vendí para sufragar mis gastos en PSX y comprando Nintendo 64 y Neo Geo MVS. La doméstica de SNK Playmore no duró mucho en mi casa por las dificultades de visualización en las pantallas de por aquel entonces, y porque no me hacía con el control del Arcade Stick y del pad de la consola Llegué a reunir en poco tiempo una colección curiosa, pero no llegué a disfrutarla en ningún momento.
Recuperar Nintendo 64 fue harina de otro costal, aunque al jugar con mucho desfase (la compré más o menos coincidiendo con la salida de Paper Mario y Kirby 64). Pese a todo, quería reparar la pérdida de la experiencia nintendera y de hecho desde ese momento no volví a faltar a la cita con ninguna de las consolas de Nintendo. Mi juego favorito de Nintendo 64 es sin duda Super Mario 64 ya que aunque Ocarina of Time es brutal, sigo prefiriendo A Link to the Past. El resto de juegos, aunque tengo todo lo que me apetecía de la consola, no lo he llegado a aprovechar. Me terminé el DKC 64 que me pareció inferior a la serie bidimensional, y aunque los Banjo y el Conker me parecieron francamente buenos, no logré disfrutarlos y de hecho sigo teniendo carencias irreparables con la consola (Goldeneye y Perfect Dark casi sin tocar). Paper Mario me encantó la verdad, me pareció que de nuevo el RPG le sentaba genial al fontanero.

Mi primera portátil fue Gameboy Advance, todo un acierto bajo mi punto de vista. Pese a que se tirara demasiado de remakes y de juegos con estética de Super Nintendo, algunas novedades como los Castledroid me cautivaron sobremanera. Los remakes de A Link to the Past, Super Mario World y las salidas de Metroid Fusion y Zero Mission completarían junto a Minish Cap; Mario & Luigi y las reediciones de los Final Fantasy mi conjunto de juegos favoritos para esta consola. Pese a no ser original y no evolucionar, me devolvió muchas, muchas de las mejores sensaciones de Super Nintendo.
Al ser mi primera portátil y ser retrocompatible, compré los Zeldas de GBC, los Super Mario Land, Monster Maxx y alguna decepción como Metroid II.
La siguiente en llegar a mi casa fue GameCube. Se da la curiosidad de compré Super Mario Sunshine (a Grecia) antes de tenerla. La llegada de Wind Waker y de Metroid Prime convirtieron la compra en imprescindible. No volví a cometer el error que tuve con Nintendo 64, y aunque lo de Rare fue una puñalada, disfruté esta consola muchísimo. Resumiendo para no alcanzar una extensión que provoque daños cerebrales, mis juegos favoritos fueron los Metroid Prime por encima de Wind Waker y Twilight Princess, Resident Evil 4 estaría un escalón por debajo, al igual que Paper Mario 2.
Dreamcast me dejó sabor a poco y por eso me hice con una Xbox de segunda mano. El apoyo inicial de Sega, los PGR 1 y 2, Dead or Alive 3 y DOA:U, la fallida compra de Rare (que no acabó de lanzar nada de mi gusto con decepciones como Grabbed by the Ghoulies y un remake de Conker que cumplía sin más), junto principalmente los juegos de rol occidentales como los dos KOTOR, Jade Empire y Fable fueron los que más me marcaron de esta consola. Debo destacar el que para mí es mejor juego de tenis de la historia: el primer Top Spin.
De esta generación debo decir que sólo debo destacar el asentamiento de los juegos de lucha 3D y mi afición por los juegos de rol occidentales. Mi perfil de jugador llevaba ya tiempo conformado y desde entonces no ha cambiado en exceso. Se producía un protagonismo cada vez mayor por los juegos nostálgicos. No puedo entrar a valorar si cualquier tiempo pasado fue mejor.
Siguiendo con la decisión de no volverme a perderme la actualidad de Nintendo, me hice con una NDS y con una Wii. Resumiendo muy mucho, de la primera destaco sobremanera los Layton, el primer Wario Ware, Another Code y las dos entregas de Hotel Dusk, así como Big Brain Academy y el remake de Super Mario 64 y New Super Mario Bros, aunque tengo que reconocer que mi catálogo de esta consola es muchísimo más amplio que el de otras y cuenta con juegos notables aunque quizás no memorables. De Wii tengo una sensación mejor de la que suele proliferar. Considero que Metroid Prime 3, Metroid Prime Trilogy, los dos Super Mario Galaxy, Twilight Princess y Skyward Sword, New Super Mario Bros. Wii y Donkey Kong Country Returns son mis preferidos, aunque no puedo desdeñar otros títulos como Tatsunoko vs Capcom, Zack & Wiki, Disaster, Kirby's Epic Yarn, Metroid Other M, la versión de Okami y otra serie de juegos como Boom Blox y The Blob, generan un conjunto mejor de lo que muchos piensan. Sin duda y pese a la polémica, Wii Sports y su secuela son de lo mejor de la consola, por lo divertidos que son y por permitir jugar con cualquiera. El Wario Ware: Smooth Moves también es muy divertido. Considero que ninguno tiene la repercusión de Wii Sports, el cual, a diferencia de lo que opinan muchos de por aquí, yo he disfrutado muy, mucho.

Ni DS ni Wii han acentuado mi aspecto casual y aunque reconozco el riesgo y la evolución aplicadas, no modifican mi perfil de jugador.
Antes de dar el salto a la generación HD me compré mi segunda portátil: PSP. Pese a las críticas que se ha ganado y pese a perder con un rival imbatible (me recuerda al Real Madrid actual frente al Barça de Guardiola), debo reconocer que tiene una serie de exclusivos y unas conversiones de PSX muy, muy recomendables. Sus God of War, Daxter, Resistance, Killzone, WipEout, Syphoon Filter y Loco Rocos, junto a su catálogo de juegos de rol y de lucha 2D y 3D (especialmente los primeros sólo pude disfrutarlos con mi 2ª PSP: la slim amarilla de los Simpsons), hicieron que guardase una buena opinión de la consola. El apoyo de Square Enix a la consola es un punto muy a su favor.
De mi paso por la generación HD y metiendo el acelerador a la hora de resumir debo destacar los Assassin's Creed y Uncharted, junto a la revitalización de mi afición por los Ratchet & Clank y la genial resurrección de la lucha con SFIV y sus secuelas y juegos como BlazBlue y KOF XIII. Con respecto a los juegos de coches debo destacar los últimos estertores de Bizarre con la serie PGR y las apuestas más arcade como Burnout Paradise, NFS: Hot Pursuit. Los simuladores clásicos como Forza y especialmente Gran Turismo, me parecen muy desgastados y han perdido mi favor. Heavy Rain me parece francamente fantástico (uno de los juegos que más me han marcado en la generación). Nadando contracorriente debo destacar Prince of Persia (otro de los juegos que más me han marcado en esta generación).

Por lo tanto en esta generación se acentúa mi gusto por las aventuras de acción y exploración como Uncharted y Assassin's Creed, Prince of Persia y los Tomb Raider de X360 (Legend, Underworld y Anniversary) y se mantiene mi afición por la lucha 2D y 3D, pese a su estancamiento. El rol japonés muere definitivamente tras su agonía en PS2 y Xbox (mejor tratado en GC y Wii). Batman: Arkham Asylum también se convierte en un juego que seguro que recordaré dentro de diez años.
El añadido de la generación: los trofeos/logros tiene un doble filo muy peligroso, por un lado pervierte a ciertos jugadores aunque por otro lado pica bastante. Los DLCs y el mercantilismo se hacen tan acusados que dan ganas de renegar de esta forma de ocio, aunque por suerte los títulos indies y los juegos descargables abren de nuevo paso a la creatividad y la genialidad.
En medio de la generación HD decido comprarme la Sega Saturn, un antiguo deseo que había pospuesto por el precio desorbitado de la consolas PAL modificadas. Finalmente decido hacerme con una japonesa, ya que sólo quiero la consola para los juegos de lucha 2D y 3D. Me hago con X-Men: COTA, Marvel Super Heroes, X-Men vs SF + RAM 4MB, MSH vs SF, Street Fighter Collection, Street Fighter Zero 1 & 2 & 3 + RAM 4 MB, Street Fighter: The Movie, Street Fighter II Interactive Movie, KOF 95, 96 y 97, Fatal Fury 3, Real Bout Fatal Fury, Real Bout Special, Darkstalker 2 y 3, Virtua Fighter Remix, VIrtua Fighter 2, Last Bronx y Fighters Megamix, así como NiGHTS: Into Dreams, DBZ: Shin Butoden y Legengs. Sin duda un sueño hecho realidad y la constatación de que Saturn es la mejor opción para la lucha 2D, por encima de Neo Geo. Una frikada, juegos que ya había jugado en su inmensa mayoría (hablo de la lucha 2D), pero sin duda un capricho muy satisfactorio para un fan de la lucha 2D.
Aquí pararía mi evolución actualmente, ya que 3DS todavía está en pañales y aunque Super Mario 3D Land y Mario Kart 7 son muy buenos y la reedición de Ocarina of Time 3D no puede decepcionar, esta consola todavía está en pañales.
Edit: Sabía que se me olvidaría algo, pero no una consola entera :S