Estando yo revoloteando felizmente por mi alcoba, con La República de Platón (pedantismo everywhere) en una mano y con el Dual Shock 3 en la otra, mientras me descargaba unas cuantas demos de que sé yo qué juegos, pensé yo, aterido por la pulsiones caprichosas y derrochadoras, que era hora de comprarme una 3DS: "ahora que han sacado el modelo XL, me la compro, que a mí el segundo stick me da igual".
Y fue, que me dirigí a mi armario donde están mis ahorros para este tipo de caprichejos sin importancia, mira tú, si 200€ no son nada, que al fin y al cabo vivimos de caprichos innecesarios y de necesidades que nos crean, cuando me encontré una 3DS negra en una funda, custodiada por dos juegos: Final Fantasy IV y Ocarina of Time 3D. Fue entonces cuando me turbé del todo y así sigo, sin saber cómo, ni cuándo me compré yo esa consola. Solo hay dos opciones: que tenga una enfermad mental o que en mi armario/estantería haya un agujero negro.
Citando a Adrian Alucard: No se si es una critica a la consola o si es una historia basada en hechos reales
Son hechos reales, exagerados, pero reales: se me había olvidado por completo que en el verano de 2011 me había comprado una 3DS con un par de juegos. Una cosa rarísima, pero cierta, que nunca me había pasado. Aun así ahora estoy terminándome Final Fantasy IV que lo dejé por la parte final y estoy tan contento de no tener que comprarme una consola