Citando a Aceskies:
Y aquí no hay simuladores de citas ni nada de eso.
Aqui lo que no hay es dinero para criar un crio/a. Si te pones a hacer números, da vértigo.
Citando a Aceskies:
Creo que es evidente que aferrarse al amor virtual es por carencia del amor real, y el que no lo vea es porque tiene un problema.
Más o menos esa seria mi opinión, aunque no creo que sea un problema, ellos sabrán. Lo que si que creo es que es algo "cobarde", ya que es muy conveniente tener un amor "sintético" (que tampoco creo que sea un término adecuado, virtual o imaginario se adapta mejor a la situación), que es como tú quieres, con las virtudes que quieres y el comportamiento que creas conveniente. Supongo que hay gente para la cual enfrentarse a un relación en una consola, en su imaginación o con su almohada, es mucho mejor que una relación con una persona de carne y hueso, donde pueden haber discrepancias, broncas e incluso rupturas.
Porque claro, si esas novias imaginarias, almohadas o chicas en una consola se comportan como ellos/as quieren, de rupturas nada. Aunque por otro lado, una almohada, novia imaginaria o virtual nunca puede darte una sorpresa, prepararte un viaje para tu cumpleaños, ni llenar muchos otros huecos que una persona real si puede hacer.
Si eres soltero, y vives solo, te conciencias, te puede gustar vivir así, o tener la esperanza de que algún dia no muy lejano aparecerá esa persona que querrá acompañarte en el viaje de la vida. Pero por mi parte, creo debe ser tristísimo querer sentir el amor de alguien, y sólo poder ir a buscarlo a tu almohada con el dibujo de una chica, en una consola de videojuegos, o en tu imaginación, y nada más. Debe ser triste llegar a casa y saber que nunca va a haber nadie ahí para recibirte, nadie que te vaya a dar un beso cuando abras la puerta.
Para mi ese tipo de "relaciones", y si, entre comillas, porque una relación amorosa o de cariño es con algo vivo, ya sea persona o animal, por mucho que os pese a algunos, no son suficientes. A mi algo así me sabe a poco. Yo necesito sentir el calor de otra persona (en mi caso, una mujer) a mi lado, alguien que me complemente y me contradiga si tiene que hacerlo, alguien con opinión propia. Y esto último, opinión y criterio propio, es algo que ni una novia imaginaria, ni un videojuego por muy sofisticado que sea, ni mucho menos una almohada, te pueden dar.