Nada tiene que ver con tu poema, la verdad. Pero sí goza de un significado muy especial para mi... aunque poco importa ya. En fin, lejos de remitirme a experiencias personales, aquí os lo expongo, interpretadlo como más os guste.
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Citando a Gustavo Adolfo Bécquer:
[...] ¡Todo pasará! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón, pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.
Corazón de Caballero
Arropada fría entre pétalos de negra rosa
Duerme mujer de crines rubias, entre todas la más hermosa.
Tañe fragancia de lo indefinible su triste canción
De labios mortales cuyos pliegues destilan dolor.
Ojos verdes como esquirla orlada al fuego son,
Claras de luna llena iluminan su triste corazón,
Nívea piel del alba en un temprano madrugar,
Poesía y dorada pluma en su máximo expirar.
Mujer helada cual témpano de irrefrenable fervor,
Jamás antes se contempló junto al hielo arder la flor.
Sentada a Piano veo sus manos trémulas notas arrancar,
Y a melódica tonada hace aún el cielo llorar.
Hermosa mezcla de dolor y belleza forma tu alma de mujer,
Esencia de entrega ciega en pulcritud de liturgia al perecer.
Mas digo yo, ¿qué inspira mente callada en tus aedos prestos a rimar?,
¿Qué dulce voz cantata acoda tu belleza en vuestro dulce entonar?
A suspiros entona dulce melodía de amor,
Pues son sus lagrimas néctar de tan bella flor,
Aun a tender boca abajo veo sus lágrimas caer?
Hombre mortal no vio tan bella sonrisa languidecer.
No existe pluma excelsa docta en el arte de escribir,
Ni poesía elevada a las Odas que arengadas prestan gemir,
No vive hombre mortal que laborioso mendigue su corazón
Sin antes preservar un dolor que arraigue su pasión.
Mujer de belleza indefinible, no existe para vos caballero
Que a otrora épicas haya gestado en un son de puro esmero,
Ni hombre que honor conciba a la entrega de tan lustro guerrear,
Pues vuestro corazón es de vos y de ninguno otro más.
Mas yo, bienaventurado Caballero, hombre de hazaña presta,
¿qué épica he de batallar? ¿Cuan magna ha de ser mi gesta?
Pues príncipe no soy y menos hombre de galano palabrear,
Corazón de Caballero es lo único que a merced puedo entregar.
Nada soy y nada pretendo ser, enjuta alma embutida en cuerpo carnal,
Vida en un sueño roto de una ominosa vigilia sepulcral,
Mas qué empresa me ancla aquí, me pregunto una vez más
¿Qué Fénix resurgir de mis cenizas me hará?
Dorada Musa sois vos para tan grandes poetas,
Arrebato de pasión en vuestras delicadas curvas perfectas.
En mi insignificancia otra pluma, una más yo seré,
Puño y letra más que espada, sin armas lucharé.
No existe camino que estos pies no se presten a correr,
Dime, triste flor, amada mía, ¿qué he de hacer?
Con certeza vos sabéis que héroe de hazañas mil no soy
Pues tan sólo Dios en su Omnipotencia sabe hacia donde voy.
A besar lento tus labios penaré, tal como nota digna a no callar,
Flor ajada en pétalos muertos ¿Cuánto esperar?
Si desde vez primera por besar vuestros labios muero,
Aquella esencia de lo prohibido envenenadora de mi cuerpo.
Desconozco labor en éste mundo que no sea amarte,
Cual bella flor al desnudo con ardor deshojarte.
Mis manos, cansadas, continuarán sosteniendo todo el tiempo
Aquella Rosa Roja que a tu alma regalé, aun sus pétalos los llevase el viento.
Es lo único que resta de tan plañida historia,
Esa Rosa Eterna que aún guardo en la memoria,
Y si por vehemente deseo vos amarme quisiera
Habéis de saber que mi amor son los cimientos de la tierra.