El principio de Revolution
Los 90's. Aquella época dorada para el género de la aventura gráfica. A mediados de dicha decada, concretamente en 1996, Revolution Games, liderada por el célebre Charles Cecil, dio vida a una de las aventuras gráficas más grandes que se ha visto hasta el momento. Su nombre:
Broken Sword: La Leyenda de los Templarios. Las razones del por qué fue tan majestuosa esta aventura fue, principalmente, su sólida y consistente historia, que te atrapaba desde el primer al último minuto del juego, y su ambientación que te hacía sentir lo mismo que George Stobbart (el protagonista de la saga) y te llevaba a diferentes lugares del globo terráqueo como Francia, Irlanda o España. A esta entrega se le unió
Las Fuerzas del Mal. La curiosa pareja franco-estadounidense se sumergió de nuevo en otra conspiración, jugándose sus vidas y, de nuevo, salvando al mundo. Todo esto se desarrollaba con el clásico sistema
point and click, es decir, para ir al lugar que quieras tan sólo deberás pulsar con el ratón en dicho sitio, unido a ello un simple pero intuitivo interfaz.
A partir de ese punto, Revolution creía que si su tercera (y la que se suponía que iba a ser la última) entrega de la saga seguía con esa estética que no llegaba a los 3D y un sistema demasiado "lento", por llamarlo de alguna manera, y sin acción no llegarían muy lejos en las tiendas. Por ello, decidieron cambiar drásticamente la saga e introducir a George en un ambiente completamente tridimensional, dejando de lado el sistema
point and click e inyectando al juego una dosis de acción. Los más puristas se sintieron ligeramente decepcionados: El Sueño del Dragón (así se llama la tercera entrega de la serie) había perdido la magia y se había convertido más en un juego de acción y aventura que en lo que era en realidad, una aventura gráfica. Pero no por ello, los fans de la saga echaban de menos a George Stobbart y a Nicole Collard, lo que llevó a Revolution a decidir alargar ligeramente la saga y, en vez de terminar en el tercer juego, terminase en el cuarto. Ahí es donde aparece
Broken Sword: El Ángel de la Muerte.
Una historia antigua y mortal
El Ángel de la Muerte indagará en el pasado, más concretamente en la época en la que vivía Moisés. Sí, Moisés, el mismo que aparece en la Biblia. Para los que no estén muy puestos en el tema religioso, os explicamos un poco de qué va su historia. Moisés fue el encargado de liberar al pueblo israelita de la opresión del emperador de Egipto. Para ello, envió en total diez plagas sobre el pueblo de Egipto. La última plaga consistía en la muerte de todos los primogénitos del sexo masculino, todos, sin excepción del hijo del faraón. Para que dicha maldición no afectases a los esclavos, Moisés les mandó que marcarán las puertas con forma de cruz con sangre de cordero. Esa mortal plaga es conocida como El Ángel de la Muerte.
George Stobbart, que acaba de volver de su última aventura donde se enfrentó con éxito a un dragón, no tiene ninguna credibilidad acerca de su increíble empresa y pierde su prestigioso trabajo, acabando en una empresa de finanzas. En ese antro de mala muerte, George acude al grito de ayuda de una joven llamada Anna-Maria Prisa, que dice estar siendo perseguida por unos mafiosos. Los mafiosos parecen querer un antiguo manuscrito medieval. La señorita Prisa ofrece a George nada más y nada menos que 10.000 dólares por descifrar el preciado pergamino. Cuando terminase de desencriptarlo, recibiría otros 10.000 dólares. Y, cómo no, nuestro protagonista aceptó desencriptarlo... y jugarse la vida.