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Supreme Commander
Supermassively Huge Supreme Commander
Tres caras de la misma moneda
En el siglo XXII los físicos de la Tierra ha hecho posible el viaje a través de agujeros de gusano y ahora el viaje intergaláctico es ya una realidad. Dado el potencial del descubrimiento, la raza humana empieza una acelerada y frenética expansión y colonización por todos los planetas y galaxias cercanas, a la par que la tecnología avanza desmesuradamente durante los siguientes 300 años. Todo estuvo bien hasta el año 2500, donde se tiene contacto, por primera vez, con otra forma de vida inteligente. Los Seraphim, pues así se llaman los alienígenas, poseen poderes como poder predecir el futuro y se caracterizan por ser tranquilos y mucho más racionales que la especie humana. La alianza de la Tierra lanza un devastador ataque contra el planeta Seraphim para destruir esta nueva forma de vida, por el miedo a perder el liderazgo de la cadena trófica del universo, quedando así otra vez dueños y señores de todo lo conocido. Los Seraphim solo existían en ese planeta, pues no tenían la sed de expansión y codicia del ser humano, lo que provocó la extinción instantánea de la espécie. Selección natural pura y dura.
Pero, al contrario de lo que pueda parecer, esto no es más que el principio, ya que aunque los Seraphim se extinguieron, los humanos que habían contactado con ellos Comprendieron, Vieron y fueron uno con los ellos y los Seraphim que les mostraron el respeto y amor hacia la existencia. Estos seguidores, al presenciar la atrocidad cometida contra sus queridos maestros por la propia raza humana, se levantaron en revuelta, se autodenominaron espécie a parte con el nombre de Aeon y declararon la guerra a toda la raza humana, para castigarla de sus aberraciones. Creyentes en El Camino, una espécie de guía para llevar la paz al universo, lucharán hasta el final contra sus antiguos hermanos de sangre.
Paralelamente, en la Tierra aparecía un problema quizá aún mayor. La carrera por la más alta tecnología estuvo -está- acompañada de un menosprecio y una infravaloración al alma, a la escéncia humana y los implantes cibernéticos y las nanomáquinas en un cuerpo humano empezaron a ser algo común. Tanto fué así, que se empezaron a crear humanoides robóticos llamados Symbionts con un cerebro totalmente cibernético. Poco a poco, los científicos empezaron a temer a los Symbionts, pues tenían una capacidad mental que sobrepasaba de mucho la de la mente humana, lo que los convertía en una amenaza potencial muy grande. Con tal panorama, los científicos decidieron incluir un sistema de control que permitiese la desconexión de los cerebros Symbiont si estos se volvían hostiles. Todo esto sucedía cuando la raza humana se extendía ya a más de 300 planetas y la comunicación entre ellos empezaba a volverse cada vez más caótica, llegando a haber incluso guerras civiles. En este escenario, el Dr. Brackman, creador del proyecto Symbiont, se fugó en el planeta Pluto II, acompañado de un grupo de científicos, y cortó cualquier comunicación con el espacio exterior. Estos rebeldes se autodenominaron como Cybran y siguieron con el proyecto Symbiont. Años más tarde, se alzarían contra la espécie humana para declarar su libertad y derecho como seres inteligentes.
Estamos en el siglo 37, mil años han pasado desde los acontecimientos contados anteriormente y las tres facciones siguen luchando incansablemente por la supremacía de su espécie en una guerra que ha pasado a llamarse Infinite War, o Guerra Infinita. Ahora ya es hora de poner punto y final a esta eterna lucha por la supervivencia.
Tras este trabajado y prometedor telón de fondo Gas Powered Games nos presenta Supreme Commander, un RTS calificado como el "sucesor espiritual" de Total Annihilation que promete marcar un antes y un después en el género ofreciendo una espectacularidad y épica nunca vistas, mezclándolo con una exquisita y novedosa jugabilidad.
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