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Fire Emblem: Radiant Dawn
Jugamos a la versión americana
Tres años han pasado desde que el reino al norte de Daein fuera invadido por su vecina Crimea, y dejada de la mano de Dios al destino del cruel imperio Begnion. En una cruenta guerra que casi reduce a cenizas el continente de Tellius, los vencedores de Crimea sólo se han preocupado de reconstruir su país, llevándose consigo a la hija del último rey y haciéndola su reina. Daein quedó relegada a un segundo plano, abandonada, un hecho que fue aprovechado por el imperio Begnion para extender sus garras en el continente.
Las gentes de Daein han perdido ya toda esperanza sobre la liberación, y tan sólo un pequeño grupo de guerreros conocidos como la Brigada del Alba plantan cara a sus opresores. Reunidos en la capital del reino: Nevassa, su valentía traerá consigo inesperados acontecimientos que cambiarán el destino del continente.
Tras una espectacular presentación cinemática, conocemos a Edward y Micaiah, dos jóvenes integrantes de la Brigada del Alba que deben reunirse con Leonardo. Edward es un espadachín imprudente que carece de todo sentido de la responsabilidad, mientras que Micaiah no pasa desapercibida gracias a su melena plateada que la identifica con su poder de sanar con un solo toque. Adivina antes de la guerra, puede ver sólo los acontecimientos que los hados desean, y no tiene un control total sobre estos poderes premonitorios.
Edward y Micaiah, primero en solitario, y luego junto al arquero Leonardo, nos llevarán de la mano en los primeros pasos de este RPG táctico de Intelligent Systems que viene a suceder al Fire Emblem: Path of Radiance de GameCube. Gracias a una serie de tutoriales, y tras escoger el nivel de dificultad entre tres posibilidades, nos introducimos de lleno en la mecánica de combates por turnos y estrategias de este nuevo exponente de la mítica saga de Intelligent Systems.
En este título encontraremos a Sothe, presuntamente hermano de Micaiah, un experto ladrón que hace gala de su habilidad con las dagas. Además disponemos de todo un elenco de atractivos personajes colocados en dos bandos irreconciliables de una trama que nos dirige mediante un sistema de misiones a través del atractivo argumento de este RPG táctico.
Como muchos ya sabréis, Fire Emblem: Radiant Dawn es un juego que posee controles totalmente clásicos. Prescindiendo por completo del Nunchako, podemos manejar el título de tres formas. Con el Wiimote en posición horizontal, a modo de D-Pad de NES, con el mando clásico que usamos habitualmente para los juegos de Consola Virtual, o por último insertando en la ranura de compatibilidad GameCube, un pad de esta consola. Se prescinde de esta forma de controles gestuales, o incluso de emplear el puntero del mando de Wii para seleccionar unidades, o marcar itinerarios. No se ha querido fracturar la jugabilidad clásica del título, venerada por legiones de fans, aunque quizás la selección de unidades hubiera sido más cómoda mediante el pinchar y arrastrar.
Fire Emblem es un RPG táctico que tanto por el sistema de juego, como por el acabado técnico, presenta infinidad de similitudes con su predecesor: Path of Radiance. De hecho si no fuera por el soporte para pantallas panorámicas y el escaneo progresivo creeríamos que estamos ante un juego de GameCube. Como suele ser característico en la serie, disponemos de unidades con personalidad propia y única, y un sistema mediante el cual podemos incentivar y cultivar estas relaciones con personajes. Si una unidad con identidad propia muere, la perderemos para todo el juego, un detalle que nos hará sopesar más que nunca los riesgos de ciertas tácticas.
Fire Emblem: Radiant Dawn es un RPG estratégico puro y duro, sin concesiones en material de control o excesivos cambios en una fórmula que posee ya 17 años de vida. Misiones independientes, jugabilidad por turnos, ausencia de online, y como podéis adivinar carencia de soporte para Miis, este título resulta fiel a las normas de la serie, independientemente del sistema que lo albergue en sus circuitos. Este hecho quizás no sea especialmente criticable, aunque sí el que el interfaz, estilo gráfico, calidad del motor 3D, ausencia casi total de doblaje para la mayoría de los diálogos, soporte para escenas FMV, no presente mejora alguna respecto a la entrega de GameCube. Con este título de Wii, más allá de sus virtudes, nos queda la sensación de que de no ser por el fracaso de GameCube, hubiera salido para la predecesora de Wii. Intelligent Systems no se ha esforzado en ofrecer un progreso tecnológico, algo que siempre es criticable, pese a que los valores del juego sean muchos.
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