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Drakengard 2
La secuela de un gran inadvertido de Square-Enix.
Hoy día, en el mundo de los grandes nombres del desarrollo de videojuegos, probablemente a quien le mencionemos a Cavia, inc. no le sonará demasiado. Se trata de una compañía de reciente nacimiento cuyos desarrollos se inscriben totalmente en la actual generación de consolas, y concretamente en PlayStation 2. Sin embargo, de momento cuentan con un interesante aval, y es que todos sus títulos (cuatro hasta ahora) han visto o verán tierras occidentales. Su primer trabajo fue Drakengard, conocido en su Japón natal como Drag-on dragoon, un action/RPG que se presentaba bajo la interesante premisa de integrar dos estilos de juego que habían creado escuela: las batallas aéreas épicas a lomos de dragones (estilo perfeccionado de manera última y definitiva por Sega en su saga Panzer Dragoon), y batallas terrestres multitudinarias según las tradiciones de Dynasty warriors, la niña de los ojos de Koei en occidente. Otros desarrollos del joven estudio son Ghost in the Shell: Stand Alone Complex (shooter en tercera persona bastante competente y basado en la serie anime, de reciente aparición en España) y el futuro Winback II: Project Poseidon, secuela del juego que Koei presentó como alternativa a Metal gear solid en Nintendo 64.
Drakengard, publicado por Square-Enix (excepto en Europa, donde fue distribuido por Take 2), tuvo un éxito bastante aceptable en Japón. Pero no sería acertado decir lo mismo de su acogida en tierras occidentales: Su interesantísima historia y la en principio atractiva mezcla de géneros no compensaron el flojo apartado técnico, la nula inteligencia artificial, y la repetitiva y aburrida mecánica de juego. El seguimiento del juego fue en general muy reducido, casi "de culto".
Debido a esto, fue bastante sorprendente la noticia de que Square-Enix publicaría la secuela de Drakengard, también desarrollada por Cavia, y que llevaría en Japón el rimbombante título de Drag-on Dragoon 2: Love Red, Ambivalence Black (una muestra más de la afición japonesa a los títulos retorcidos). Las promesas: Aumentar la plantilla tras el juego, acercarse más al listón técnico de la nueva generación, expandir los conceptos jugables para evitar la degeneración del juego en un machaca-botones, y mantener la interesante trama y la gran calidad del diseño artístico del original.
¿Conseguirá Drakengard 2 tapar el fracaso de su precuela y hacerse un hueco en los corazones occidentales? ¿Logrará compensar todas las deficiencias del original? Os daremos algunas pistas en este avance, tomando como base la ya aparecida versión nipona.
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