Avance
Jugamos a Afro Samurai
Adaptación de la obra de Takashi Okazaki con Samuel L. Jackson como protagonista. Afroamericanos y samuráis, todo bien mezcladito.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 23/02/2009 09:04
El mismo juego nos alecciona con el esclarecedor comentario de que cuanto mayor sea el número de combos, mayor será la sangre mostrada en la pantalla. El stick izquierdo maneja al protagonista y el derecho se encarga de la cámara, la cual necesita varios ajustes porque tiende a descentrarse perjudicando la visión del jugador. Es frecuente el uso de viñetas y las divisiones de pantalla para mostrar un nuevo enemigo o el siguiente punto al que debamos llegar para que siga la trama. Todo cargado del efecto de tinta negra que hemos visto hace poco en Street Fighter 4.
Mientras pulsamos “LT” activamos el “focus”, volviéndose toda la pantalla en blanco y negro salvo las zonas bañadas con sangre que se mostrarán rojas. En este estado, el botón de patada ejecutará un barrido y si pulsamos cualquiera de los dos botones de ataque, Afro se parará y concentrará para ejecutar un movimiento especial. Una vez activado, veremos una línea blanca sobre nuestro enemigo que podremos mover con la palanca izquierda de control, pudiendo especificar la altura en la que queremos asestar el corte. Gracias a esta técnica podemos trocear a los enemigos a nuestro antojo, incluyendo un tajo vertical que lo divida en dos, algo realmente espectacular.
Por si esto fuera poco, mediante “LB” activaremos el “overfocus” y durante el tiempo que dura, nuestros ataques serán demoledores dejando el escenario llenos de restos y miembros de nuestros rivales. Podremos cargar de nuevo esta habilidad usando combos normales.
Conclusiones
En poco menos de un mes podremos comprobar si Afro Samurai se convierte en una alternativa seria dentro del panorama lúdico. Sus bazas son una violencia explícita y una ambientación singular para la manida historia de venganza y combates. Algo muy parecido hemos visto hace poco en Wii con No More Heroes, en los que un atípico protagonista tenía que subir en el ranking de asesinos para progresar. Todo esto está presente en esta obra, aunque aquí se simplifique la jugabilidad al recorrer pasillos acabando con esbirros hasta llegar a un nuevo objetivo. Con la versión final podremos comprobar si la ausencia de otras actividades que aportasen variedad terminan por echarse en falta.