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Un mundo vivo
De la mano de Proein hemos tenido acceso al que seguramente será, desde finales de mes de mayo, el nuevo referente en el género de los MMORPG (Juegos de Rol Online Multijugador Masivos), siempre con permiso del todopoderoso World of Warcraft. Y es que la compañía desarolladora del título, Funcom, tras cinco años de desarrollo a sus espaldas, ha conseguido plasmar a las mil maravillas una licencia basada en el mundo creado por el autor Robert E. Howard, además de revolucionar el género de manera sustancial gracias a factores como un nuevo sistema de combate activo, quest con trasfondo, un apartado técnico soberbio y un largo etcétera que iremos destripando a continuación en la medida de lo posible.
Tras el proceso de registro y la descarga del cliente, comenzamos nuestra aventura a modo de editor de personaje en una galera de esclavos Estigia, en algún lugar de las traicioneras aguas que mecen las islas Barachan. El jugador puede seleccionar entre tres razas bien diferenciadas entre sí, todos ellos humanos, alejándose por tanto del universo de fantasía visto en WoW o en el futuro Warhammer: Age of Reckoning. Si quieres elfos, enanos y pieles verdes ponte una superproducción americana que cuente la historia de un anillo único. En Age of Conan: Hyborian Adventures sólo hay cabida para el acero, los más brutales desmembramientos y mucha sangre. Cimerios, aquilonios y estigios se verán involucrados en una experiencia barbárica sin igual.
Las etnias difieren entre sí principalmente en los arquetipos a los que pueden acceder, subdivididos a su vez en las clases que determinarán sus aptitudes en combate, estilo de juego y los dotes que podrá adquirir a medida que avance de nivel en el juego.
Los soldados se dividen en guardián, conquistador y templario oscuro. Tres clases dispares entre sí pero que funcionan a modo de tanque, es decir, personajes con una cantidad ingente de puntos de salud debido a sus grandes armaduras que batallarán desde primera línea de combate resistiendo al enemigo de manera estoica. El dominio de la magia está copado por el demonólogo, el oscuro y tétrico nigromante, y el heraldo de Xotli, una clase híbrida entre mago y soldado que se debe al dios demoníaco de la noche primigenia con dicho nombre. Al arquetipo ladrón pertenecen las comúnmente conocidas como clases DPS (Damage per Second): son el bárbaro, el explorador y el asesino. El bárbaro es un combatiente cuerpo a cuerpo que basa su potencial en su desmedida fuerza. El cauto explorador es la clase que ataca alarga distancia por excelencia, tiradores sin par gracias a su irreemplazable arco. Sus plegarias a Crom siguen la máxima de 1:1. Un disparo, una muerte.
Por su parte, los asesinos son letales guerreros enmascarados por la madre sombra. Si un personaje baja la guardia lo suficiente, puede verse sorprendido con un corte de carácter profundo que le haga desangrarse en cuestión de segundos debido a las afiladas y emponzoñadas hojas de las dagas del asesino.
El último arquetipo, el Sacerdote, compete a las clases Chamán Oso, Tempestad de Set y Sacerdote de Mitra. Como os podéis imaginar, cada una de ellas se antoja como una clase sanadora (healer) dentro del juego, aunque lógicamente también pueden producir daño y solear las distintas misiones sin demasiados problemas.
Lo cierto es que, momentáneamente, pese a existir un equilibrio general entre todas las clases, falta por revisar alguna que otra que acaba estando a un menor nivel en el combate PVP (jugador contra jugador). Es algo lógico antes de la salida de un juego de estas características, ya que será el tiempo y las distintas circunstancias de juego creadas por los jugadores lo que acaben forzando un parche destinado a conseguir un equilibrio óptimo entre todas ellas.
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