Avance
Impresiones presentación Microsoft
Los creadores de Max Payne llevan el misterio a 360 de la mano de Alan Wake.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 24/02/2010 02:31
Hagamos un breve esbozo del argumento. Alan Wake es un escritor de novelas de suspense muy reconocido que no pasa precisamente por su mejor momento. Está bloqueado y se siente incapaz de continuar con su trabajo. Por eso decide irse con su mujer, Alice, a pasar una temporada en Bright Falls, un lugar apacible y alejado de la civilización situado en el noroeste de Estados Unidos. Tampoco es que allí pase muy desapercibido, al fin y al cabo una camarera le confiesa que es su mayor fan. Pero eso no es problema en comparación con lo que pasa después. A raíz de una discusión con Alice, Alan sale de la casa para despejarse y, cuando vuelve, ella se ha esfumado.
Naturalmente, Wake está dispuesto a mover cielo y tierra para reencontrarse con su mujer, pero no le va a resultar nada fácil dada la naturaleza de los sucesos que ocurren a su alrededor. Una noche, Alan conduce a toda velocidad por un puerto de montaña y atropella a un autoestopista. Aparta la vista del cadáver y, cuando se da la vuelta, ha desaparecido. Lo siguiente que vemos es a Alan con una brecha intentando salir de su coche tras un accidente. A lo lejos ve una gasolinera, así que decide abrirse paso hasta ella con la esperanza de encontrar un teléfono para pedir ayuda a las autoridades de Bright Falls. Por el camino pasa por un lugar lleno de maquinaria y troncos apilados en el que se encuentra con un trabajador. “Por fin alguien”, piensa. De repente, el hombre se da la vuelta con un hacha en la mano. Alan advierte un aura oscura a su alrededor y, por puro instinto, corre hasta un lugar seguro.
Lo que pone los pelos de punta de todo el asunto es que Alan encuentra en el suelo una página de un libro titulado Departure. Sabe que es suyo, pero no recuerda haberlo escrito. Para colmo, los manuscritos exponen con exactitud lo que le está pasando a él en Bright Falls. Al final del primer episodio se hace una revelación, pero nuestros labios están sellados. Nos conformamos con decir que Alan Wake empieza fuerte. Habrá que esperar para jugarlo de principio a fin, así que, mientras tanto, hablemos de la jugabilidad ideada por Remedy.
En un entorno sumido en la oscuridad, Alan encontrará en la luz su mejor aliado. No hablamos en sentido metafórico. Para hacer frente a los enemigos que intentarán bloquearnos el paso tendremos que hacer un uso intensivo de la linterna de Alan. También hay armas normales, como una pistola y una escopeta, pero no surten efecto a menos que apuntemos primero a los adversarios con un haz de luz. Puede ser de la linterna, pero también hay otros elementos que nos vendrán bien para mantener a los malos a raya, como un foco gigante. Pero hay que tener cuidado, porque si Alan se mete debajo de una farola, por ejemplo, quedará cegado.
Wake sujeta la linterna de tal forma que dirige su luz al apuntar un arma de juego con “LT”. El procedimiento habitual no es desenfundar rápido y ponerse a pegar tiros con “RT”, sino esperar a que la luz haya debilitado lo suficiente al enemigo antes de disparar y disfrutar del bonito tiempo-bala. Por esa razón los enfrentamientos contra varios rivales requieren tomar una buena posición y retroceder con frecuencia. Además, tenemos que controlar los momentos de recarga de las armas y la linterna, que dicho sea de paso se queda sin batería muy rápido. Si la dejamos descansar se recupera poco a poco, pero si estamos rodeados lo más efectivo es cambiar las pilas (Energizer, para más señas) en el acto.