Avance
Impresiones presentación Sega
Lo nuevo de Obsidian es nada menos que una mezcla de espionaje y RPG.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 14/07/2009 07:48
A pesar de que el ritmo del juego no tiene nada que ver, Alpha Protocol guarda alguna que otra similitud con Fallout 3. Es el caso del pirateo de ordenadores y puertas electrónicas, resuelto con un minijuego bastante curioso (y, según parece, no tan estresante como el de Bioshock) que nos brinda experiencia en caso de éxito. A diferencia de la inmensa mayoría de shooters actuales, la salud no se recupera con el tiempo. En la parte inferior derecha de la pantalla hay medidores para el estado de la armadura, la vida y el camuflaje. Parece que el control de Michael cambiará considerablemente a medida que avancemos, en particular en lo referente al sistema de apuntado. En las fases que hemos visto (una base enemiga y un yate cerca de San Petersburgo) la mirilla tardaba bastante en afinarse para apuntar a la cabeza, problema que se puede solucionar al mejorar las armas.
La interacción con el entorno es importante en Alpha Protocol, pero la toma de decisiones y la relación con los personajes secundarios lo es más si cabe. En la presentación nos mostraron un diálogo llevado por dos caminos diferentes: la amabilidad y la violencia. En el primer caso, Mike habla con un contacto ruso llamado Grigori y le amenaza para que desembuche. De hecho, le golpea con una botella de vodka en la cabeza. Sin embargo, si optamos por no dejarnos llevar por la vía fácil, nos ganaremos su gratitud en forma de una dirección de correo y misiones secundarias con las que ganar dinero. Ni los medios ni el fin son los mismos. Nuestras acciones determinan el respeto que los personajes secundarios tienen hacia nosotros, así que si sacamos la información de Grigori por las malas, perderemos un punto en la relación con Mina, una chica de buen corazón que acompaña al protagonista en el momento del interrogatorio.
Por si todo esto fuera poco, el afecto de los demás puede cobrar importancia en algunos compases de la historia. Si un aliado se lleva bien con nosotros, no dudará en protegernos en la medida de lo posible. Si siente cierta indiferencia, mejor que no contemos con su ayuda. Podemos acabar con la vida de prácticamente cualquier personaje del juego, para que los lectores se hagan una idea de la libertad que presenta. Como consecuencia, el juego tiene muchos finales diferentes, demasiados como para decir una cifra concreta según los ponentes.
La forma de encauzar los diálogos es parecida a la de Mass Effect. En la parte inferior aparece una lista con los botones del mando, cada uno asignado a una opción como “Interrogar”, “Preguntar” o “Ser evasivo”. Tenemos que elegir lo que queremos decir antes de que se agote el tiempo, representado por una barra que se vacía con rapidez. ¿Qué pasa si en una misión nos topamos con una militar llamada Sie y no estamos por la labor de cooperar con ella? Pues que ella y sus compañeros no dudarán en entablar un combate equivalente al de un jefe.
Poco nos queda por decir. La versión mostrada de Alpha Protocol parecía bastante verde, algo normal si pensamos en que quedan unos meses para que se ponga a la venta, pero a pesar del baile de texturas en el fondo y la brusquedad de las animaciones del señor Thorne, el conjunto se desvela como más que satisfactorio. Como decimos siempre, lo importante es que la jugabilidad nos mantenga enganchados, y no podemos evitar ser optimistas al respecto. Si el sistema de decisiones funciona bien y el desarrollo del protagonista está bien llevado, Alpha Protocol tiene todas las papeletas de ser uno de los mejores juegos con el sello de Sega para los próximos meses. Lo seguiremos muy de cerca.