La siguiente terna de pruebas era aparentemente más heterogénea. La primera prueba a superar nos presenta dos dibujos, una muestra repleta de detalles, y uno inferior más incompleto al que tenemos que rápidamente añadir en la misma posición que en el original, una serie de elementos. El principal truco de este evento consiste en la posibilidad de tener que lidiar con versiones reflejo que nos obligan a pensar en que sentido quedaría en el original. Desde cuadros, libros, calles con señales, serán las muestras que debamos completar.
La prueba de las vías del tren resultaba bastante entretenida. Disponemos de un tablero con un punto de partida, y un punto de destino, y una serie de obstáculos como límites del propio tablero, o árboles. En la parte inferior tenemos unas flechas rectas, o girando a 90º a las dos direcciones para conseguir rellenar los huecos con interrogante con vías, y que por lo tanto el tren llegue a su destino. La orientación espacial, la velocidad requerida, y el hecho de que en los niveles superiores de dificultad el tablero rote constantemente, consiguen que en esta sencilla prueba tengamos que andar con pies de plomo.
El tercer minijuego de este área nos presenta cuatro dibujos aparentemente idénticos. Todos ellos están animados, y debemos prestar bastante atención ya que uno diferirá ligeramente. Bien con cierto retraso respecto a los otros, por modificar la dirección de algún movimiento, o presentar algún elemento del que carezcan los demás. Rápidamente se nos exige identificar al dibujo diferente. Como podéis adivinar, conforme avanzamos en los niveles de dificultad, las diferencias son menos obvias.
El apartado de agudeza visual nos presenta algunas pruebas realmente desafiantes. Comenzamos con una serie de jaulas con animales que serán tapadas, y que comenzarán a moverse, intercambiando sus posiciones. El reto, cuando termine el movimiento, identificar donde han terminado los pajarillos. Esto que inicialmente puede resultar muy sencillo, se complica sobremanera cuando dispongamos de seis jaulas a seguir, con una velocidad endiablada, lo cual requiere bastante atención.
La siguiente prueba de esta porción nos presenta unos dibujos de unos niños en movimiento, bien en carritos, globos, etc. Debemos prestar atención a sus rostros, peinados, datos diferenciadores, ya que tras la rápida pasada de los personajes, aparecerán tres rostros más o menos similares, y deberemos identificar al menos a alguno de los que han aparecido. En los niveles de dificultad superiores aparecen más personajes a memorizar, aumentando su parecido, y resultando las muestras menos diferentes, lo que dificulta la elección con el Wiimote.
La última prueba de la agudeza visual está más relacionada con la memoria. Aparecerán una serie de animales, instrumentos, palabras en japonés, objetos, que sonarán en un determinado orden, y con un sonido peculiar. Luego se nos mostrarán varios objetos de los que han sonado, y se nos exigirá por ejemplo que pulsemos en orden el tercer, segundo y primer icono que haya ofrecido un sonido. A medio camino entre la memoria auditiva, y la memoria visual, esta prueba puede verse dificultada en esta versión japonesa con la aparición de Kanji, aunque por suerte la presencia de números, animales, instrumentos, etc. facilita algo la tarea.
El último segmento de pruebas juega con la lógica espacial. El primer minijuego nos muestra un dibujo sólido, y una contrapartida formada por piezas de lo que podríamos denominar un lego colorido. Habrá que eliminar las piezas sobrantes para configurar el dibujo original, teniendo en cuenta la física, es decir, que si quitamos una pieza de base, el resto caerá hacia abajo. La formación de dibujos cada vez más complejos, tanto por el menor tamaño de las piezas, como por el incremento de las mismas, consigue que esta tarea inicialmente muy sencilla, acabe por no resultar tanto.
La segunda prueba a la que nos enfrentamos nos presentaba una serie de dibujos, y un texto de referencia en japonés que debía determinar nuestra elección. Rápidamente habrá que escoger el objeto que cumpla, o no cumpla, el enunciado, aunque por desgracia nuestra falta de pericia con el japonés nos impidió disfrutar de este minijuego.
El último minijuego a nuestro alcance nos presentaba unas construcciones tridimensionales formadas por piezas de los clásicos Lego. Estas construcciones rotaban constantemente, y nuestra tarea consistía en identificar de entre las diferentes opciones la que resultaba idéntica a la muestra. Los colores jugaban al despiste, así como el parecido creciente de las piezas. La técnica más efectiva resultaba en identificar rápidamente características distintivas para descartar las no coincidentes.
En conjunto, podemos concluir que este título tiene todas las papeletas para convertirse, al igual que su predecesor, en un nuevo éxito. Pruebas accesibles, divertidas, desafiantes, rejugables, y muy competitivas si disponemos de amigos, conforman un título imprescindible que llegará a nuestro país el próximo 20 de julio.