En junio hará dos años desde que
Call of Juarez viese la luz en Xbox 360, un juego de disparo en primera persona que tomaba el salvaje Oeste como escenario en el que vaciar el tambor de nuestro revólver contra mil y un rufianes. Lo cierto es que pese a su calidad notable, el juego se alejaba de la máxima predominante en casi todo
shooter (avanzar y destruir), ya que este
western, además de contar con buenas dosis de acción, alternaba también a sus dos protagonistas en misiones en las que el sigilo y las plataformas eran predominantes en la aventura.
Techland y Ubisoft vuelven a darse la mano para presentar
Call of Juarez: Bound in Blood, anterior al original y que vuelve a reunir a dos personajes, los hermanos McCall, que tomarán parte en los incidentes anteriores a la búsqueda del tesoro en la ciudad fronteriza de Juarez.
Esta vez la elección del héroe queda en manos del jugador, que puede elegir entre Ray (el reverendo que acapara el protagonismo en la primera aventura junto a Billy Candela) o Thomas, a excepción de algunas pantallas en las que su selección queda impuesta por la propia consola. La elección de uno u otro difiere mínimamente en algunos aspectos jugables.
Buscando la redención
Corre 1864 cuando Ray y Thomas sirven al ejército confederado en plena guerra civil estadounidense. La historia comienza con Ray atrincherado junto a varios de los suyos en un pequeño fortín situado a escasos metros del río Chattahoocheeve, en el que sin casi tiempo para respirar ha de repeler un ataque enemigo que sirve de galería de tiro para coger práctica encañonando con el fusil.